La partida está programada para el 5 de enero desde la quebrada de Orcones, con la expectativa de alcanzar la cima alrededor del 20 de enero.
Es relevante mencionar que de la comitiva participan también cinco británicos, marcando un momento histórico al intentar sellar un abrazo en la cima, a más de 6.000 metros sobre el nivel del mar. Se espera que la expedición tenga un gran impacto simbólico y emocional para ambos grupos de veteranos.
Según publicó Mendoza Post, la iniciativa fue posible gracias al Veterano británico Geoffrey Cardozo, una figura profundamente respetada en la Argentina por su rol humanitario tras la Guerra de Malvinas. Exoficial del Ejército británico, fue quien coordinó la recuperación, identificación y entierro de los soldados argentinos caídos en combate y dio forma al cementerio militar de Darwin, un lugar que hoy simboliza memoria, respeto y humanidad en medio de una historia marcada por el conflicto.
En diálogo con el programa «A pesar de las llamas», que se emite por Radio Post FM 92.1, Cardozo se refirió a un nuevo proyecto cargado de simbolismo: una «cumbre por la paz» en el cerro Aconcagua, que intentarán alcanzar cinco veteranos argentinos y cinco británicos que combatieron en Malvinas.
La expedición comenzará el próximo 5 de enero y busca transmitir un mensaje claro: la reconciliación es posible.
«El objetivo no es solo escalar una montaña, sino mover montañas para la paz», expresó Cardozo durante la entrevista. Si bien no participará directamente de la ascensión, acompañará el proyecto desde Mendoza, donde recibirá a los expedicionarios cuando regresen.
Cinco veteranos de cada bando buscarán hacer cumbre en el Aconcagua.
«Es un proyecto de veteranos de ambos lados. No se trata solo de Malvinas, sino de la paz en el mundo, en un contexto global atravesado por guerras y conflictos», señaló.
La iniciativa surgió por impulso de Ville Kevins, un veterano británico de la Guardia Galesa y apasionado montañista, quien ya había participado en experiencias similares junto a excombatientes argentinos en Europa.
Esta vez, el desafío será el techo de América, con un equipo mixto que incluye exparacaidistas, zapadores, un ex Gurkha y también estarán acompañados por jóvenes que no vivieron la guerra, pero representan a las nuevas generaciones.
Cardozo destacó especialmente ese punto: «Es muy importante que haya jóvenes. El futuro está en sus manos. Ellos miran hacia adelante, no hacia el pasado del conflicto».
Durante la entrevista, el exoficial también reflexionó sobre cómo se vive hoy la cuestión Malvinas en el Reino Unido. Según explicó, para la mayoría de los británicos es un tema histórico, lejano, muy distinto a la centralidad que tiene en la Argentina. «Argentina es vista como un país mágico. Hay mucho cariño y respeto. Tenemos que mirar hacia el futuro», afirmó.
El compromiso humanitario de Geoffrey Cardozo fue reconocido oficialmente por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, que lo homenajeó por su papel clave en la identificación de los soldados argentinos enterrados como NN en Darwin.
Gracias a su detallado registro de tumbas, fue posible identificar a más de 120 combatientes a través del Plan Proyecto Humanitario Malvinas, impulsado junto a la Cruz Roja Internacional, el Equipo Argentino de Antropología Forense y los gobiernos de ambos países.
«Esto es un renacer», expresaron familiares de los caídos durante aquel homenaje. En la misma línea, Cardozo sostuvo que el trabajo aún no está terminado: «Todavía hay madres que no encontraron a sus hijos».
A días de una misión en la provincia, Cardozo volvió a dejar un mensaje humanitario y de paz. El Aconcagua lo espera para seguir haciendo historia.






