El intendente de Ushuaia y presidente del PJ fueguino encabezó -este martes por la tarde- la apertura de la nueva sede partidaria en Río Grande, ante una multitud de militantes, dirigentes y representantes sindicales. “Nosotros, como militantes peronistas, tenemos una enorme tarea de construir unidad y construir consenso. Pero la unidad en base a la concepción de lo que queremos hacer. No la unidad de amontonamiento”, afirmó Vuoto.
En un discurso atravesado por la emoción, reivindicó el legado de Néstor Kirchner en un nuevo aniversario de su fallecimiento, cuestionó las políticas del Gobierno nacional, pidió recuperar la agenda de la gente y planteó que la unidad del justicialismo debe construirse sobre objetivos concretos.
En un acto marcado por la emoción, la memoria política y las definiciones sobre el futuro del peronismo fueguino, el intendente de Ushuaia y presidente del Partido Justicialista de Tierra del Fuego, Walter Vuoto, encabezó la apertura de la nueva sede partidaria en Río Grande, donde convocó a la militancia a reconstruir la unidad del movimiento, recuperar la esperanza y poner nuevamente en el centro de las decisiones políticas los problemas cotidianos de la sociedad.

La inauguración se realizó este martes 27 de octubre en la sede ubicada en Lasserre 739, en una fecha especialmente significativa para el justicialismo, al cumplirse 16 años del fallecimiento del expresidente Néstor Kirchner. Frente a una importante concurrencia de militantes, dirigentes políticos, representantes sindicales y referentes de distintas localidades, Vuoto combinó el recuerdo de la historia peronista con una fuerte crítica al escenario económico y social, además de dejar definiciones sobre las diferencias internas del partido.
Desde el comienzo, el dirigente destacó la dimensión de la convocatoria y el valor simbólico de recuperar un espacio propio para el PJ en la ciudad. La cantidad de personas que se acercaron al lugar fue uno de los elementos que atravesaron la jornada, en la que la nueva sede fue presentada no solamente como un local partidario, sino como un ámbito de organización, debate y construcción política.
“Cuando el peronismo abre una casa, no abre un local simplemente para mostrar que nos juntamos. Abre un espacio de discusión, abre un espacio de encuentro, abre un espacio de entender que somos un partido que tiene mucha historia”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó el trabajo de quienes participaron de la preparación del espacio y puso en valor la memoria de los dirigentes y militantes que construyeron el justicialismo fueguino a lo largo de los años.
“Las compañeras armaron un espacio maravilloso que dice: nuestra historia vive en cada compañero y compañera que nunca dejó de luchar”, expresó.
A continuación, reivindicó a los protagonistas de esa historia y planteó que el presente partidario exige asumir tanto los aciertos como los errores del recorrido político.
“Y hay que hacerse cargo de esta historia, de lo malo y de lo bueno”, afirmó, en uno de los pasajes en los que buscó vincular la recuperación de la sede con la continuidad de una tradición política que, según sostuvo, debe proyectarse hacia el futuro.
El recuerdo de Néstor Kirchner y las promesas para Río Grande
Uno de los momentos centrales del discurso estuvo dedicado a Néstor Kirchner. La coincidencia entre la apertura de la sede y el aniversario de su fallecimiento le dio al acto un componente de homenaje que Vuoto recuperó al recordar el contexto social y económico de la Argentina de 2001 y la llegada del expresidente al Gobierno nacional.
El jefe comunal evocó una etapa que describió como profundamente difícil para el país y para Tierra del Fuego, con una ciudad de Río Grande golpeada por la crisis y con incertidumbre sobre el futuro de la industria y el empleo.
“Todos se acuerdan de ese 2001 patético para los argentinos y argentinas”, señaló.
En ese marco, recordó una visita de Kirchner a Río Grande y las promesas que, según relató, realizó en aquel momento para recuperar la actividad productiva, generar trabajo y ampliar derechos.
“En esa cruzada, llena de compañeras y compañeros peronistas en Río Grande, vino Néstor a hacer una promesa muy sencilla, pero que para aquel entonces era imposible”, recordó.
Vuoto sostuvo que el expresidente había planteado objetivos que parecían difíciles de alcanzar en medio de la crisis, pero que terminaron convirtiéndose en parte de las transformaciones que el kirchnerismo reivindica como legado.
“Dijo que prometía que iban a volver a caminar los mamelucos en Río Grande, que iban a volver a llenarse los galpones de trabajadores y trabajadoras, que iba a recuperar el PAMI para los viejos, que iba a generar trabajo, que iba a crear una universidad”, enumeró.
Y agregó: “A lo largo de 12 años, Néstor y Cristina, para con Río Grande y para con Tierra del Fuego, cumplieron cada una de sus promesas que hicieron”.
La referencia a los mamelucos y a los galpones industriales funcionó como una de las imágenes más representativas de su discurso: una evocación de la identidad productiva de Río Grande y de la centralidad que el empleo industrial ocupa en la historia económica y social de la provincia.
La reivindicación de Kirchner también estuvo vinculada con la necesidad de sostener una identidad política. Para Vuoto, el peronismo no puede ser entendido solamente como una herramienta electoral que permita alcanzar cargos, sino como una pertenencia que supone una historia, un conjunto de convicciones y una responsabilidad con la sociedad.
“Porque ojo, para algunos el peronismo es un vehículo. Yo me subo y voy a donde quiero ir”, planteó.
En contraposición, definió cuál es su concepción del movimiento: “Y para nosotros, los que estamos acá en este partido, el peronismo es el camino”.
La frase sintetizó una de las ideas que atravesaron la jornada: la necesidad de que la construcción política no pierda de vista sus orígenes ni se reduzca a las disputas por los espacios de poder.
Duras críticas al Gobierno nacional por la industria, el empleo y los jubilados
Al trasladar el discurso al presente, Vuoto trazó un diagnóstico crítico de la situación económica y social y advirtió sobre las dificultades que atraviesan las familias fueguinas.
“Los vecinos de la provincia llegan a casa y sienten que no pueden más”, afirmó, al describir el escenario que, según sostuvo, debe ocupar el centro de las preocupaciones de la dirigencia política.
El intendente aseguró que el contexto actual es complejo y apuntó directamente contra la administración nacional por sus políticas económicas y sus consecuencias sobre los sectores productivos y los ingresos de la población.
“Un gobierno nacional que lastima, que golpea la industria, a las pymes, los comercios, las empresas, los trabajadores, los jubilados”, manifestó.
La industria fueguina apareció como uno de los ejes más importantes de su intervención. En una provincia donde la actividad fabril constituye una fuente central de empleo y tiene un peso determinante en la vida de numerosas familias, Vuoto vinculó las dificultades económicas con la incertidumbre laboral y con la necesidad de recuperar una agenda política enfocada en la producción.
En otro tramo, expresó su preocupación por la orientación que atribuyó al Gobierno nacional en relación con los recursos estratégicos y la soberanía territorial.
“Un gobierno nacional insensible que quiere vender y lotear la Patagonia, lotear la Tierra del Fuego, nuestras Malvinas, la Antártida”, sostuvo.
Vuoto sostuvo que el escenario actual guarda similitudes, desde su perspectiva, con las dificultades que atravesaba el país durante la crisis de comienzos de siglo. En ese sentido, insistió en la necesidad de evitar que las familias pierdan las expectativas de progreso y de recuperar políticas que tengan al trabajo como uno de sus principales objetivos.
“Tenemos que retomar la agenda de la gente”
Frente al panorama económico y social que describió, Vuoto hizo un llamado a revisar las prioridades de la dirigencia y a dejar en un segundo plano las discusiones internas que no se traduzcan en respuestas concretas para la sociedad.
“Yo siempre digo: hoy el problema es que tenemos que retomar la agenda de la gente, la agenda del pueblo, de los problemas de la gente”, expresó.
Y agregó: “Dejar un poquito la rosca de lado y empezar a tener a la gente, al pueblo, en el centro de las decisiones políticas”.
La definición tuvo un doble sentido dentro de su intervención. Por un lado, apuntó a la necesidad de que el peronismo vuelva a concentrar sus esfuerzos en el empleo, la producción y las dificultades económicas de las familias. Por otro, funcionó como una señal hacia el interior del propio espacio, donde persisten diferencias sobre la organización partidaria y la construcción de acuerdos.
En su planteo, la recuperación de la unidad no puede limitarse a una fotografía compartida por distintos dirigentes ni a una suma de sectores con intereses diferentes. Debe estar respaldada por una propuesta política común y por objetivos que permitan responder a las demandas sociales.
Ese fue uno de los conceptos que desarrolló con mayor énfasis hacia el final de su discurso.
Unidad sí, pero con un proyecto común
Vuoto planteó que el peronismo tiene por delante la tarea de reconstruir acuerdos y recuperar capacidad de organización en un contexto que describió como adverso. Sin embargo, dejó en claro que no concibe la unidad como una mera acumulación de nombres o estructuras partidarias.
“Nosotros, como militantes peronistas, tenemos una enorme tarea de construir unidad y construir consenso. Pero la unidad en base a la concepción de lo que queremos hacer. No la unidad de amontonamiento”, afirmó.
Para el titular del PJ fueguino, esa construcción debe apoyarse en una agenda concreta, con el empleo como una de sus prioridades y con una dirigencia dispuesta a revisar sus propios errores.
“La unidad que venimos pensando, que nos levantamos todos los días a ver cómo generamos puestos de trabajo”, sostuvo.
La definición dejó planteada su visión sobre el tipo de acuerdo que pretende impulsar dentro del justicialismo: una unidad que no se agote en las negociaciones partidarias, sino que se construya alrededor de un proyecto político compartido.
En ese contexto, el dirigente también hizo referencia a los cuestionamientos de un sector sobre las invitaciones al acto y a las instancias de participación interna.
“Y escuchaba por ahí que no lo habíamos invitado. Algún dirigente que decía que no lo habíamos invitado. Y en realidad lo invitamos a participar”, expresó.
Luego sostuvo que, según su versión, hubo una propuesta para participar de una interna partidaria y ofrecimientos para integrar espacios de construcción política que finalmente no prosperaron.
“Nos invitaron ellos a participar de una interna que después no participaron finalmente y que tampoco aceptaron los cargos que proponíamos para construir nuestro peronismo”, afirmó.
Sin mencionar con claridad a quiénes estaban dirigidas sus palabras en ese pasaje, Vuoto expuso así las diferencias que persisten dentro del espacio y buscó responder a las críticas sobre la convocatoria y la participación de otros sectores.
La discusión por la unidad quedó planteada, de ese modo, como uno de los principales desafíos políticos del justicialismo fueguino: construir consensos sin que las diferencias internas desplacen las prioridades sociales que el propio dirigente señaló como centrales.
Cristina Kirchner y el compromiso de seguir militando
Otro de los pasajes políticos destacados del discurso estuvo dedicado a Cristina Fernández de Kirchner. Vuoto expresó su compromiso de continuar militando por su liberación, en referencia a la situación judicial de la expresidenta.
“Y compromiso de militar hasta el último para terminar de liberar a Cristina definitivamente para que esta patria sea feliz”, manifestó.
La mención se produjo dentro de una intervención en la que el dirigente reivindicó la historia del kirchnerismo y llamó a sostener las convicciones políticas aun en circunstancias adversas.
La referencia a Cristina también se vinculó con su planteo sobre la identidad del peronismo y la necesidad de mantener una militancia activa. Para Vuoto, las derrotas, los conflictos y las dificultades no deben convertirse en motivos para abandonar los objetivos políticos.
En esa línea, propuso entender la capacidad de recuperación como uno de los rasgos centrales de la militancia.
“La diferencia entre el peronismo y alguien que no es peronista es la capacidad de levantarnos, de que nos den un bajón y volvernos a levantar”, expresó.
Y dejó una de las frases más enfáticas de su discurso: “Lo que nos define la militancia no es la cantidad de veces que nos caemos, es la cantidad de veces, compañeros y compañeras, que nos volvemos a levantar”.
La idea de resistencia y perseverancia apareció como un hilo conductor entre el recuerdo de las crisis anteriores, las dificultades del presente y la convocatoria a construir una nueva etapa política.
Lula y la referencia a Brasil como ejemplo de resistencia
En su recorrido por los procesos políticos que considera significativos para el peronismo, Vuoto también hizo referencia al triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, al que presentó como una señal de que es posible sostener un proyecto político frente a escenarios adversos.
“Con el triunfo de Lula dijimos: che, esto se puede, se puede resistir con inteligencia, con voluntad, con convicciones”, sostuvo.
En ese tramo, planteó la necesidad de defender las políticas que considera importantes y de volver a acercarse a los sectores sociales que se encuentran desencantados o enojados con la política.
Habló de la importancia de “ir a buscar a la casa a los que estaban enojados” y de explicar que todavía quedaba tiempo para impulsar transformaciones.
También vinculó esa experiencia con la defensa de los derechos laborales y el tiempo que los trabajadores pueden compartir con sus familias.
“Bajar las horas laborales para que los trabajadores y trabajadoras de Brasil pudieran disfrutar un día con sus hijos, con sus primos, con sus sobrinos”, señaló.
Finalmente, resumió su valoración del mandatario brasileño con una definición que despertó el tono militante de su intervención: “Y claro, Lula es el Perón del siglo XXI, sin duda”.
La referencia amplió el discurso más allá de la coyuntura provincial y nacional, al incorporar una mirada sobre los procesos políticos de la región y la posibilidad de recuperar apoyo social a través de propuestas vinculadas con el trabajo y los derechos.
Una convocatoria a recuperar los sueños y las esperanzas
En el tramo final, Vuoto volvió sobre la necesidad de sostener las convicciones y evitar que el desgaste económico y político termine debilitando la participación de la militancia.
“Que no nos roben los sueños, que no nos roben las esperanzas, que sigamos por el centro, que nos metamos el escudo, levantemos la bandera, volvamos a nuestros sueños, levantemos nuestras convicciones”, expresó.
La convocatoria estuvo acompañada por referencias a la defensa de Río Grande, de la industria y del trabajo fueguino. El intendente insistió en la necesidad de no aceptar como inevitable la pérdida de empleo o el retroceso de la actividad productiva y llamó a sostener la organización política como una herramienta para disputar el futuro.
“No se dejen engañar que no se puede”, manifestó en otro de los pasajes de tono más enfático.
La intervención cerró con una convocatoria a poner nuevamente en marcha al peronismo, recuperar la esperanza y construir una alternativa política que, según planteó, permita mejorar las condiciones de vida de la población.
“Queridos y queridas compañeras, los convoco a que formemos el peronismo nuevamente en marcha”, expresó.
Y concluyó con una serie de consignas dirigidas a la militancia, en un cierre atravesado por los cánticos y las referencias a la identidad justicialista: “¡Que viva el peronismo! ¡Que viva Perón!”.
Una sede para organizar el presente y discutir el futuro
La apertura de la nueva casa partidaria en Río Grande dejó así un mensaje que combinó la reivindicación histórica del peronismo, la defensa de las políticas asociadas a los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, las críticas a la administración nacional y un llamado a recomponer la unidad interna.
La sede fue presentada por Vuoto como un espacio destinado a mucho más que las reuniones partidarias: un lugar para encontrarse, discutir, organizarse y construir propuestas en una provincia atravesada por las dificultades económicas y las tensiones políticas.
Su discurso tuvo como destinatarios tanto a la militancia que acompañó la apertura como a los distintos sectores del justicialismo que mantienen diferencias sobre el rumbo y la organización del espacio.
El mensaje central fue que la unidad, para tener sentido, debe apoyarse en un proyecto común y en respuestas a los problemas de la sociedad. En esa construcción, Vuoto reivindicó el trabajo como prioridad, la memoria de Néstor Kirchner como referencia política y la perseverancia de la militancia como condición para sostener las expectativas de futuro.
Con la nueva sede como escenario y una multitud acompañando el acto, el titular del PJ fueguino llamó a reconstruir una fuerza política capaz de recuperar la iniciativa y volver a colocar en el centro de su agenda a los trabajadores, las familias, la industria y el futuro de Tierra del Fuego.




