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El INTA perdió la mitad de su personal en Tierra del Fuego

La Estación Experimental Agropecuaria del INTA en Tierra del Fuego pasó de contar con 26 trabajadores a tener aproximadamente 13. Su director, Fabián Boyeras, advirtió que la reducción del personal y las limitaciones presupuestarias obligaron a discontinuar líneas de investigación y restringir la asistencia a productores. Además, aseguró que las perspectivas económicas para 2027 no son alentadoras. La falta de recursos humanos comienza a tener consecuencias concretas en el trabajo científico y

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El INTA perdió la mitad de su personal en Tierra del Fuego

La Estación Experimental Agropecuaria del INTA en Tierra del Fuego pasó de contar con 26 trabajadores a tener aproximadamente 13. Su director, Fabián Boyeras, advirtió que la reducción del personal y las limitaciones presupuestarias obligaron a discontinuar líneas de investigación y restringir la asistencia a productores. Además, aseguró que las perspectivas económicas para 2027 no son alentadoras.
La falta de recursos humanos comienza a tener consecuencias concretas en el trabajo científico y productivo que desarrolla el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Tierra del Fuego. La institución perdió aproximadamente la mitad de su personal durante los últimos años y actualmente enfrenta dificultades para sostener investigaciones, brindar asesoramiento técnico y atender problemáticas que afectan directamente a la producción provincial. La situación obliga a seleccionar qué proyectos pueden continuar y cuáles deberán quedar relegados por falta de profesionales.
En comunicación con el programa Tren X, el director de la Estación Experimental Agropecuaria de Tierra del Fuego, Fabián Boyeras, describió el escenario que atraviesa el organismo. Explicó que las restricciones presupuestarias se mantienen y que, además de la reducción de trabajadores, existen capacidades técnicas que se perdieron y todavía no pudieron recuperarse. "Seguimos, el presupuesto es acotado, es limitado, las perspectivas para el año que viene no son alentadoras, y hemos perdido también competencias, es decir, capacidades que teníamos que ya no las tenemos", manifestó.
De 26 trabajadores a la mitad del plantel
La reducción del personal constituye una de las principales dificultades para el funcionamiento de la institución. Boyeras recordó que, durante los primeros años de la Estación Experimental de Tierra del Fuego, creada hace aproximadamente cuatro años, llegaron a trabajar 26 personas. Actualmente, la dotación se redujo a la mitad como consecuencia de retiros voluntarios, cambios laborales y trabajadores que abandonaron la provincia.
A esta situación se suma que desde hace tres años no se producen incorporaciones regulares de personal. Según explicó, la falta de reemplazos provoca que determinadas especialidades desaparezcan de la estructura local y que proyectos desarrollados durante años pierdan continuidad. Esta situación afecta especialmente a las investigaciones que necesitan seguimiento permanente y profesionales especializados.
"Hay líneas de investigación que llevan mucho tiempo de desarrollo que se discontinuaron, o sea, se pierden capacidades que la institución no las puede volver a tener o complementar", advirtió el funcionario. También señaló que, a nivel nacional, observa una tendencia hacia una estructura institucional más reducida, reflejada en la implementación de dos procesos de retiro voluntario. Sin embargo, aclaró que resulta difícil anticipar hasta dónde podrían llegar esas modificaciones.
Ushuaia se quedó sin ingeniero agrónomo
Uno de los ejemplos más concretos de las consecuencias de esta reducción se registra en Ushuaia, donde el INTA dejó de contar con un ingeniero agrónomo para atender determinadas actividades productivas. Esta ausencia limita especialmente el acompañamiento a quienes desarrollan producción frutihortícola y otras iniciativas vinculadas con la generación local de alimentos. También dificulta recuperar proyectos que requieren asistencia técnica especializada.
Boyeras explicó que actualmente intentan retomar trabajos relacionados con la producción de hongos comestibles, aunque su continuidad dependerá de conseguir una persona que pueda asumir esa especialidad. La situación refleja cómo la pérdida de un profesional puede comprometer una línea completa de trabajo. Además, afecta el vínculo construido durante años entre los equipos técnicos y los productores.
"No es falta de voluntad. Y hay un vínculo de muchos años con los productores y de repente esa ausencia de la institución en el día a día, la verdad que duele mucho", expresó. El director reconoció que estas dificultades también son percibidas por quienes anteriormente recibían acompañamiento del organismo. En ese contexto, señaló que mantener la presencia territorial representa uno de los principales desafíos.
La desaparición de Pro Huerta también redujo la asistencia
Otro cambio importante fue la eliminación del programa Pro Huerta, una herramienta que durante años promovió la producción familiar de alimentos y acompañó a quienes buscaban desarrollar emprendimientos productivos. Boyeras explicó que su desfinanciamiento provocó la pérdida de capacidades institucionales y redujo las posibilidades de asistencia a pequeños productores. El programa no solamente impulsaba huertas familiares, sino que también permitía acompañar el crecimiento de iniciativas que podían convertirse en actividades comerciales.
Según el director, las nuevas orientaciones institucionales priorizan problemáticas productivas de mayor escala, mientras que las actividades vinculadas con la agricultura familiar perdieron espacio. Esta modificación, combinada con la reducción del personal, obliga a reorganizar las tareas que desarrolla el organismo en la provincia. La producción local de alimentos continúa siendo una prioridad reconocida por la estación experimental, aunque actualmente existen importantes limitaciones para atenderla.
Los perros asilvestrados y las especies invasoras, entre los problemas que no pueden abordar plenamente
La falta de profesionales también condiciona la participación del INTA en problemáticas ambientales y ganaderas que afectan a Tierra del Fuego. Entre ellas aparecen la expansión de la pilosela, una planta invasora que desplaza los pastizales naturales, y los daños ocasionados por perros asilvestrados sobre la actividad rural. Ambas situaciones requieren investigaciones, seguimiento territorial y coordinación entre diferentes instituciones.
Boyeras explicó que actualmente decidieron concentrar buena parte de sus capacidades en el estudio de la pilosela, debido al impacto que tiene sobre la productividad de los campos. Para avanzar en esa problemática, trabajan en proyectos con financiamiento externo y cooperación con instituciones de Chile. Sin embargo, esta decisión limita la posibilidad de destinar personal y recursos a otros problemas igualmente importantes.
Respecto de los perros asilvestrados, reconoció que la institución participa en espacios de coordinación y aporta conocimientos técnicos cuando resulta posible, pero carece de capacidad operativa suficiente para desarrollar un trabajo más amplio. "Hoy no tenemos cómo. Es triste decirlo, pero no tenemos cómo", afirmó al referirse a las posibilidades de intervención. También aclaró que el organismo continúa buscando alternativas para recuperar capacidades y fortalecer la colaboración con otras instituciones.
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