La crisis económica de Río Grande golpea de lleno al comercio local. Así lo describió el vicepresidente de la Cámara de Comercio de la ciudad, Gabriel Clementino, que en diálogo con 24horas definió la situación como peor que la de la crisis de 2001. “Estamos en terreno desconocido”, advirtió.
Según el dirigente, ningún rubro escapa a la caída. “El que menos caída ha tenido está en el orden del 20% con respecto al año anterior, en términos reales”, explicó. Es decir que, aun descontando la inflación, esos comercios venden una quinta parte menos que en 2025. “Y después tenemos rubros que han caído cerca del 60%, 50%”, agregó.
Clementino reconoció que muchos comercios van a subsistir, pero “muy por debajo de sus niveles de equilibrio”, es decir, sin vender lo suficiente para cubrir sus costos y funcionar con normalidad. “Si no hay consumo y no hay circulante, la situación es muy difícil”, resumió.
Un efecto dominó
Para el vicepresidente de la Cámara, el origen del problema está en la caída de los dos pilares que históricamente sostuvieron la economía de Río Grande: la industria y los hidrocarburos. “Tenemos una ciudad que tiene aproximadamente 14.000 desocupados de dos años a esta parte”, afirmó.
Clementino enumeró los sectores que dejaron de generar empleo. Según sus cálculos, en la industria electrónica y metalúrgica se habla de unos 7.000 puestos de trabajo perdidos, a los que se suman cerca de 1.000 en la actividad textil. En el sector petrolero, a los aproximadamente 500 trabajadores que quedaron afuera de YPF se agregan los de las empresas de servicios: logística, transporte, trabajos de campo y catering. A eso se suma la construcción, frenada por la falta de obra pública y de inversiones.
“Toda esa gente son clientes del comercio local, en forma directa e indirecta”, explicó. Y lo graficó con su propio rubro: “A mí Galperín no me compra el pan, pero sí el empleado de la tienda, el de la casa de materiales”. Para Clementino, se trata de un efecto dominó en el que la pérdida de empleo arrastra al consumo, el consumo a los comercios y, finalmente, a la recaudación del Estado en todos sus niveles.
La alarma por Mercado Libre
El dirigente se refirió también al reciente anuncio de una unidad logística de Mercado Libre, que, según dijo, puso a todo el comercio “en una situación de alarma”. La calificó como una competencia “desleal”, por el ingreso de productos importados sin aranceles, fabricados en países con costos laborales mucho más bajos y que no pagan los impuestos municipales, provinciales y nacionales que sí afronta el comerciante local.
“No es que queremos que no haya impuestos, sino que lo que entre esté en las mismas condiciones que lo que se vende y se produce acá”, aclaró. Según Clementino, los más perjudicados serán los comercios chicos, los de indumentaria, los corralones y ferreterías, y las perfumerías.
El vicepresidente de la Cámara cuestionó además la política económica nacional. Sostuvo que la reforma laboral no generó empleo, porque “el empleo no lo genera la flexibilización, lo genera el consumo”, y criticó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que a su entender beneficia a sectores extractivos como la minería y Vaca Muerta, que pagan menos impuestos y generan menos empleo. “Hay políticas para las grandes inversiones, para los que pueden hacer lobby, pero no para las pymes”, planteó.
Como antecedente, recordó que de la crisis del 2000 se salió con un sector público más fuerte y con herramientas para reactivar la economía. “Hoy el sector público está mucho más débil”, advirtió.
El pedido al banco y a la Legislatura
Clementino contó que la Cámara se reunió el viernes con el presidente del Banco de Tierra del Fuego, en una visita presencial a Río Grande que venían solicitando. En ese encuentro le plantearon la situación de la ciudad y que las tasas de interés del banco estaban altas en comparación con otras entidades. “Nosotros apostamos por el banco, queremos un banco fuerte, sólido, de fomento”, sostuvo.
También valoró el proyecto de emergencia económica que se presentó en la Legislatura para sostener puestos de trabajo, comercios y pymes, y para darle al banco herramientas de fomento que permitan frenar la profundización de la recesión.
De cara a 2027, año con elecciones nacionales, provinciales y municipales, el dirigente reclamó un cambio de rumbo construido con consenso. “Ni el sector público es el malo de la película, ni el sector privado. Hay que trabajar en forma conjunta”, afirmó, y reclamó también a la dirigencia empresarial que ponga el desarrollo en el centro del debate.



