Viajar en micro tiene algo que se valora cada vez más: te simplifica la vida. Elegís un horario, te subís y llegás a destino casi sin darte cuenta. Podés dormir, leer, mirar por la ventana y llegar sin el desgaste de manejar ni pensar en peajes, nafta o dónde estacionar. Al final, lo mejor es eso: que el viaje no te coma energía antes de empezar a disfrutar.
BUENOS AIRES.- La primera ventaja es también la más obvia, pero también la menos apreciada: realmente se puede descansar. En un auto, aunque no conduzcas, tu cuerpo está tenso de todos modos. En micro, podés relajarte, dormir una siesta, leer un libro, ver una serie sin sentirte culpable por perder el tiempo. Y si vas a hacer un viaje largo, esto marca una gran diferencia el primer día en tu destino: no llegás cansado, sino listo para empezar tu aventura.
La segunda ventaja está relacionada con el control del presupuesto. En auto, siempre acabás gastando dinero en cosas que no habías previsto al iniciar el viaje: combustible, peajes, estacionamiento, mantenimiento del coche y hasta posibles multas. En cambio, en micro sabés exactamente cuánto vas a gastar desde el principio. Por eso mucha gente hace la compra de pasajes en micro con anticipación, para comparar precios y saber exactamente cuánto le va a costar el viaje.
Tercero: te ayuda a organizar tu tiempo. El micro tiene un horario establecido; eso no parece algo positivo, pero es precisamente lo que te ayuda. Pensás: «Me voy tal día a tal hora» y enseguida podés comenzar a organizar tu viaje en función de eso. Con el auto hay más flexibilidad pero eso normalmente provoca terminar saliendo tarde, parando muchas veces y acabar llegando de noche.
Cuarta ventaja, de la que no se habla tanto: te libera de los problemas de estacionamiento. Esto es un gran problema en las grandes ciudades o en las zonas turísticas. No tener que pensar en encontrar lugar, en el precio, en las posibles multas te libera enormemente.
Quinto: hace que sea mucho más fácil viajar ligero. No me refiero al equipaje, sino a tu mente. No te preocupás por conducir, por el tráfico, la lluvia o por si se acaba la nafta. Simplemente subís y bajás en las paradas asignadas. No parece gran cosa, pero marca una gran diferencia.
Sexto: es una opción muy razonable para los jóvenes (y también para los grupos), ya que te facilita mucho las cosas. Si viajás con varios amigos, resuelve el problema de quién conduce, quién pone su auto, quién no bebe, etc. Te permite pensar en el viaje como parte del plan y no como un problema que hay que resolver de antemano. Y si viajás solo, también es una ventaja: es una forma muy agradable de desplazarte sin tener que depender de nadie más.

Séptimo: con el micro, conectas con tu verdadero yo. Sé que suena un poco abstracto, pero hay veces que, viajando en coche, vas del punto A al punto B y te parece una tarea pesada. En micro es diferente. Hay distintas paradas, gente que sube y baja, conversaciones, paisajes que observás con más atención. Es algo que te hace salir un poco de tu modo automático y conectar con tu interior.
FUENTE: Reportur.com



