Después de una cirugía bariátrica, volver a ver subir el número de la balanza puede generar mucha preocupación. Y casi siempre aparece la misma pregunta: ¿estoy volviendo para atrás? La respuesta no es tan simple.
Con el paso de los años puede aparecer cierta reganancia de peso y eso no significa automáticamente que la cirugía haya fracasado ni que la persona haya hecho “todo mal”. La obesidad es una enfermedad compleja y el peso está influido por muchos factores que pueden ir cambiando con el tiempo.
Después de la cirugía, durante los primeros meses, la restricción suele sentirse mucho más. Las porciones son pequeñas, la saciedad aparece rápido y generalmente existe un seguimiento más frecuente. Pero después de algunos años el cuerpo se adapta, la alimentación se vuelve más flexible y ciertos hábitos pueden empezar a modificarse casi sin darnos cuenta.
Por ejemplo, puede aumentar progresivamente el tamaño de las porciones, aparecer el picoteo entre comidas o volverse más frecuentes alimentos que aportan mucha energía en poco volumen, como dulces, snacks, bebidas azucaradas o alcohol.
Pero la alimentación es solo una parte
También pueden influir una disminución de la actividad física, la pérdida de masa muscular, dormir mal, atravesar períodos de mucho estrés, determinados medicamentos o cambios hormonales. Incluso existen situaciones en las que es necesario evaluar aspectos relacionados con la propia cirugía.
Por eso, frente a una reganancia de peso, empezar una dieta extremadamente restrictiva no debería ser la primera respuesta.
Antes conviene hacerse otras preguntas: ¿cómo estoy comiendo actualmente?, ¿estoy cubriendo suficiente proteína?, ¿cómo está mi masa muscular?, ¿volví a picotear?, ¿dejé de realizar controles?, ¿estoy tomando mis suplementos?, ¿cambió mi relación con la comida?
Otro error frecuente es comparar el peso actual únicamente con el peso más bajo alcanzado después de la cirugía. El objetivo del tratamiento no debería ser perseguir permanentemente ese número, sino evaluar qué está ocurriendo hoy con la salud, la composición corporal y los hábitos.
Retomar los controles no significa haber fracasado. Significa volver a mirar el proceso, identificar qué cambió y ajustar lo que sea necesario.
La cirugía bariátrica es una herramienta muy potente, pero no deja al cuerpo “congelado” en el tiempo. Las necesidades cambian, los hábitos cambian y la vida también.
Si después de una bariátrica el peso empezó a aumentar nuevamente, la pregunta no debería ser solamente cómo vuelvo a bajar, sino primero: qué cambió y qué necesita mi cuerpo hoy.



