La jornada incluyó una actividad vivencial en la que las y los conductores, con los ojos vendados, realizaron un recorrido por la calle, subieron a un colectivo y viajaron. La experiencia permitió reflexionar sobre la importancia de la orientación, la comunicación y la atención durante cada etapa del viaje.
El presidente de UISE, José Labroca, participó del taller y de todo el recorrido junto a los choferes y choferesas. También valoró la participación del concejal Nicolas Pelloli y la concejala Laura Ávila, quienes fueron parte de toda la capacitación.
“Realizar esta experiencia nos permitió reconocer dificultades que muchas veces pasan inadvertidas en nuestra tarea cotidiana. Recorrer la calle, subir al colectivo y viajar con los ojos vendados nos llevó a prestar atención a la importancia de una indicación clara, del tiempo que necesita cada persona y del acompañamiento que podemos brindar”, expresó.
La capacitación, desarrollada en la Escuela Especial Nº 1, también contempló una instancia de exposición e intercambio para abordar prácticas que favorezcan la accesibilidad y contribuyan a eliminar barreras en el servicio.
“La inclusión se construye con acciones concretas. El transporte público es un servicio esencial y tenemos la responsabilidad de trabajar para que todas las personas puedan utilizarlo con seguridad, autonomía y un trato respetuoso. La formación de nuestros choferes es parte de ese compromiso”, sostuvo Labroca.
Asimismo, el presidente de UISE agradeció la invitación de la institución educativa y destacó el valor del trabajo conjunto. “Agradecemos a la Escuela Kayú Chénèn y a su equipo por invitarnos y compartir sus conocimientos. Este encuentro nos ayuda a revisar nuestras prácticas y a fortalecer un transporte público más accesible para la comunidad”, concluyó.



