Tras varios meses con una alta cantidad de casos de moquillo canino, las veterinarias de Río Grande comenzaron a registrar una disminución de animales afectados durante la última semana. Así lo señaló el médico veterinario Aldo Sánchez, quien advirtió que la falta de vacunación fue uno de los principales factores detrás de la cantidad de contagios y remarcó la importancia de inmunizar a los perros para prevenir una enfermedad que puede provocar graves secuelas neurológicas e incluso la muerte.
Según comentó en ((La 97)) Radio Fueguina el médico veterinario, Aldo Sánchez, en la última semana se observó «una disminución de la casuística de signos del moquillo». Asimismo, recordó que «el 99% de los casos que ingresaron y estuvieron internados» en los últimos meses, se debió a este virus, también conocido como «distemper». En este mismo sentido, agregó que «unos pocos sobrevivieron» a este virus, debido a que la mayoría se les aplicó la eutanasia, murieron «por los signos neurológicos que provoca la enfermedad».
El médico veterinario evaluó que los numerosos casos se debieron «a la falta de vacunación», remarcando que es «una herramienta sumamente accesible y representa una inmunidad durante un año». Asimismo, resaltó que «el moquillo tiene muchas cepas» y que, por eso, «la vacuna se actualiza año a año con las nuevas variantes. Cuanto antes se vacune, mejor«.
En esta misma línea, remarcó que tanto los perros adultos, como cachorros «son la población de mayor riesgo» frente a este virus. Sin embargo subrayó que «todos pueden ser afectados por el distemper», el cual tiene la capacidad de «atacar, diseminarse y afectar al animal» a tal punto que «muchas veces para que es otra enfermedad, y termina con la sintomatología neurológica, que es típica del moquillo canino».
Actualmente, el número de perros internados en sus veterinarias a causa del moquillo. Asimismo, recordó que en los momentos donde los casos estaban en su máximo pico, los empujó a «tener una sala de aislamiento». Sin embargo, esta medida no era 100% eficaz, debido a que el virus «tiene muchas herramientas» para multiplicarse «en una partícula y transmitirse» a un perro que esté en otro espacio de la veterinaria.
Consultado sobre el origen de esta enfermedad, el veterinario Sánchez comentó que «está hace más de 150 mil años en la tierra. Empezó con animales mamíferos de sangre caliente, y se difundió en la fauna silvestre» como así también en perros, zorros y mapaches.
Asimismo, indicó que «el virus no tiene un impedimentos para transmitirse», ejemplificando que en caso de que un perro con sintomatología de cualquier influenza, estornude, «con un viento de 13 km/h, en 5 minutos está a 1.500 metros y otro can lo aspira». Ahondando más con respecto a la fuerza que tiene el moquillo, comentó que una vez contagiado, el can puede presentar distintos cuadros: «ocular; respiratorio, que se lo puede confundir con cualquier otra gripe; digestivo; cutáneo y neurológico, que es el peor«.
El médico veterinario contó que es habitual ver animales que, siendo cachorros, tuvieron cuadros parecidos a una gastroenteritis o algún problema respiratorio, y que a los cinco años empiezan con convulsiones. «Entonces consulto si de pequeño tuvo vómitos o diarrea y, si la respuesta es afirmativa, ahí está el diagnóstico», indicó. Según explicó, «el moquillo se tomó esos años para llegar al cerebro y producir lesiones encefálicas, y ahí empieza con las convulsiones».
Por eso, aclaró, en la medicina veterinaria se habla de síndrome convulsivo idiopático, y remarcó que «no es como en los humanos, donde el gran mal tiene una causa neurológica central; en los animales eso es muy raro». Asimismo, recalcó que estos cuadros «tienen una base viral, traumática o tumoral».



