La escuela ya estaba trabajando en el conflicto, pero no alcanzó. Siete alumnas del Colegio Haspen se enfrentaron durante el recreo apenas terminaron una reunión de mediación en la vicedirección, convocada justamente para resolver las diferencias entre ellas. La situación escaló con la llegada de familiares y la institución tuvo que llamar a la Policía.
Según explicó la directora, Malvina De Montial, las estudiantes, menores de edad y de dos cursos distintos, forman parte de dos grupos que venían enfrentados desde hacía un tiempo por comentarios y cuestiones personales. “Ya se estaba trabajando con estas estudiantes. Es importante que sepan que se estaba mediando, que se estaba conversando entre ellas”, remarcó.
Ese día, al salir de la reunión, ya era el recreo. Fue entonces cuando una de las chicas inició la agresión contra el resto. La pelea ocurrió en la planta alta del edificio, donde cursan los alumnos más grandes.
Al conflicto entre las estudiantes se sumó la reacción de algunas familias, que se acercaron a la escuela alertadas de que algo ocurría. “Lamentablemente, a veces las familias reaccionan también de manera indebida, quizás violenta”, señaló la directora. “Es cierto que tuvimos que llamar a la Policía para alivianar un poco la situación”, reconoció.
Mientras en la planta baja las actividades continuaron con normalidad, en la planta alta los estudiantes fueron retirados. La escuela también pidió el acompañamiento del Ministerio de Educación ante el riesgo de que el conflicto siguiera escalando.
De Montial aseguró que las involucradas se encuentran bien y que no hubo novedades sobre su estado de salud. Sin embargo, reconoció que el impacto alcanzó a toda la comunidad educativa. Los más afectados son quienes intervinieron para separar a las alumnas: coordinadores, el jefe de preceptores, tutores y personal no docente y administrativo. También advirtió sobre el efecto en el resto de los estudiantes, que se ven implicados “por el solo hecho de mirar estas escenas de violencia”.
La directora explicó además que el número de involucradas se amplió porque en ambos grupos hay estudiantes con primos o hermanos en la misma escuela.
“No podemos volver haciendo de cuenta que no pasó nada”
Funcionarios de la Subsecretaría de Transversalidad y de la Dirección Provincial de Nivel Secundario llegaron al colegio a las 7 de la mañana y se reunieron con los docentes y un representante gremial. El Ministerio autorizó a la escuela a dedicar dos jornadas a reuniones con el personal para acordar actividades con los estudiantes, que retomarán las clases el miércoles.
En el encuentro también se analizó la aplicación del protocolo provisorio vigente desde noviembre del año pasado. Ese protocolo prevé asignar una persona en el ingreso de la escuela para identificar a quienes entran, un puesto que, según la directora, el colegio no tenía cubierto.
De todos modos, De Montial consideró que esa medida no resuelve el problema de fondo. “La solución no es una persona en la puerta, porque uno puede blindar la escuela y las cosas pueden igualmente suceder”, sostuvo. A su entender, hay que trabajar dentro de la institución, fortalecer a los docentes y darles a los estudiantes herramientas para vincularse de otra manera. “Lo que muestran acá muchas veces son cuestiones que suceden en otros lados”, agregó.
La directora describió lo ocurrido como “un espejo de la realidad social” que atraviesa a las escuelas y advirtió que no se trata de un caso aislado: “Vamos viendo que esto va escalando”.
“No podemos volver el miércoles haciendo de cuenta que no pasó nada. Pasaron muchas cosas, se derribaron muchas barreras”, afirmó. Y cerró: “Lo principal es el cuidado del otro, reconocer al otro como persona”.



