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Si siempre estás hinchado, quizás no sea solamente lo que comés

La distensión abdominal es uno de los síntomas digestivos más frecuentes. Y aunque solemos buscar rápidamente el «culpable», muchas veces el problema no está únicamente en lo que comemos. Hay…

El Sureño2 minutos de lectura
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Si siempre estás hinchado, quizás no sea solamente lo que comés

La distensión abdominal es uno de los síntomas digestivos más frecuentes. Y aunque solemos buscar rápidamente el «culpable», muchas veces el problema no está únicamente en lo que comemos.

Hay personas que se levantan con el abdomen prácticamente plano y terminan el día sintiéndose muy hinchadas. Otras notan pesadez, gases o presión después de determinadas comidas. Frente a esto, muchas veces se empiezan a eliminar alimentos: lácteos, gluten, legumbres, frutas o verduras. Sin embargo, la distensión puede tener distintos mecanismos y no siempre significa que exista una intolerancia.

Una de las primeras cosas que conviene observar es cuándo aparece el síntoma y con qué se relaciona. Puede existir una asociación con determinados alimentos, pero también con el tránsito intestinal, la constipación o la respuesta neuromuscular del intestino.

La fermentación, por ejemplo, forma parte de una digestión normal. El problema aparece cuando la carga fermentable supera la tolerancia de esa persona, existe una alteración del tránsito o se acumulan más gases y líquidos. Por eso, que una legumbre, una fruta o una verdura genere gases no significa automáticamente que sea “mala para el intestino”. También importan la cantidad, la preparación, la textura y la cocción.

Otro punto importante es cómo está funcionando el intestino. Si una persona evacúa con poca frecuencia, retiene el deseo de ir al baño o presenta constipación, la distensión puede aumentar y mejorar después de evacuar. En estos casos, sacar cada vez más alimentos puede no resolver el verdadero problema.

También influye el contexto. Comer rápido, bajo tensión o atravesando períodos de mucho estrés puede modificar la respuesta digestiva. Incluso hay personas que durante las vacaciones comen alimentos que habitualmente “les caen mal” y, sin embargo, tienen menos síntomas.

Por eso, cuando la hinchazón es frecuente, quizá la pregunta no sea solo, ¿qué alimento me está cayendo mal?, sino también: ¿cómo estoy evacuando?, ¿cuándo aparece?, ¿como rápido?, ¿estoy constipado?, ¿hay relación con el estrés?

La alimentación importa, pero el aparato digestivo no funciona de manera aislada. Antes de eliminar alimentos por cuenta propia, vale la pena entender qué está generando el síntoma. Muchas veces, ampliar la mirada es más útil que seguir achicando la lista de alimentos que podemos comer.

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