Una mujer de Río Grande contó en una entrevista con Tarde pero Seguro, los 18 años de violencia que dice haber sufrido y el último episodio, ocurrido el 16 de septiembre en pleno centro de la ciudad, que se viralizó en redes y generó indignación en la comunidad. El video muestra una agresión física y verbal en la vía pública hacia dos menores de edad. Según el relato de la madre y los testimonios que acompañaron la difusión, el autor sería Rubén Darío Gómez, empleado de la Cooperativa Eléctrica local y padre de las niñas. Se trata de una versión de la denunciante y no hay una condena. Por orden del juzgado de la jueza Cataldo, y a partir de este último hecho de violencia contra las hijas menores de edad, el hombre tiene actualmente una consigna policial.
“Mi situación viene atravesando hace 18 años de violencia, fueron muchísimos años”, dijo. Contó que los golpes comenzaron durante sus embarazos y que en más de una ocasión debió presentar carpetas médicas en sus trabajos. “Tenía la cara desfigurada, tenía moretones por todos lados y estaba embarazada”, recordó. Relató que en 2020, en plena pandemia, el hombre las encerró a ella y a sus hijas y les quitó los celulares. “Mi nena la más grande, ingenuamente, hace un cartel que dice ‘llamá a la policía’”, contó. Un chico que pasaba en bicicleta dio aviso y se dictó la exclusión del hogar. Desde fines de septiembre de 2020 no conviven, pero asegura que el hostigamiento continuó.
Recordó que en 2021 hubo una prohibición de acercamiento por violencia hacia su hija mayor y que en 2022, tras un accidente grave del hombre, un juez dispuso la revinculación. “Lo que después no hicieron fue un seguimiento de cómo fue esa revinculación. Yo creo que ese fue el error”, afirmó.
Sobre el episodio del 16 de septiembre, relató que todo comenzó cuando la hija mayor le reclamó a su padre por el control de sus redes sociales de parte de su pareja, y que él respondió suspendiéndole el cumpleaños. Cuando ella se acercó para hablar, según contó, él empezó a gritar y a forcejear mientras la hija menor lloraba dentro de la camioneta. “Él, de un solo empujón, con solo tocarme, me tiró al piso”, dijo. Agregó que había adultos que pasaban y miraban sin intervenir y que dos chicos bajaron de un edificio para ayudarlas. Mientras hacían la denuncia en la comisaría de género, el hombre le envió un mensaje a la hija mayor diciéndole que no quería verla más.
La mujer explicó que al principio solo había una prohibición de acercamiento. Había pedido una tobillera electrónica y un botón antipánico, que según dijo le denegaban, hasta que “después de tanta lucha y de tanto irme a la fiscalía” se logró la consigna policial en el domicilio del hombre las 24 horas, a través del Juzgado de Instrucción N° 3. “Antes tenía miedo, actualmente no”, señaló.
Aun así, cuestionó los tiempos de la Justicia. Contó que la citaron para el 10 de noviembre por WhatsApp y que luego la cancelaron para el 10 de diciembre, “vísperas de feria judicial”. “Es un montón de tiempo. Las nenas necesitan ser escuchadas”, reclamó. Sobre el fuero de Familia, dijo que el juzgado “todavía no tomó ninguna decisión” y que solo pidió declaraciones de las niñas en la Defensoría de los Derechos del Niño. Aseguró que fue más de 20 veces a los juzgados, a veces “desde las 8 de la mañana hasta las 3 de la tarde”, y que las causas anteriores le dijeron que prescribieron. Por eso espera que se dejen de dilatar las audiencias, tanto en el juzgado de instrucción como en Familia.
Describió también el impacto en las niñas: dejaron de caminar solas hasta la escuela y se trasladan en remís o por aplicación, la menor volvió a dormir con ella y llora si se levanta de noche, y la mayor se asustó cuando ella tardó en atender el teléfono. “No veo a esas nenas que tenían antes las ganas de hacer todo”, expresó. La menor recibe atención psicológica en la Casa de Jóvenes, y la madre dijo que ella también necesita ayuda psicológica y no la consiguió. En el colegio hubo además episodios con una compañera, y se labraron actas.
En lo económico, informó que recién el día de la entrevista ingresó una demanda por gastos extraordinarios, porque ahora se hace cargo “al 100%” del cuidado de las niñas y la cuota alimentaria debería actualizarse. Respecto del lugar de trabajo del hombre, no espera respuesta, pero pidió que se den charlas sobre violencia de género en los ámbitos laborales: “No pueden hacer la vista para el otro lado”.
“De la justicia, por primera vez espero que haga justicia”, dijo, y pidió que esta causa no prescriba y una prohibición de acercamiento definitiva. “Mi mayor prioridad hoy es sostener a mis hijas, y que mis hijas estén bien”, cerró.
*Si estás atravesando una situación de violencia de género o familiar, o conocés a alguien que la esté viviendo, podés llamar de forma gratuita y confidencial a la Línea 144, las 24 horas. También funciona la Línea 137, de atención a víctimas de violencia familiar y sexual, y la Línea 102 para consultas por derechos de niñas, niños y adolescentes. En una emergencia, se puede llamar al 101 o al 911*



