Es una de las rutas marítimas más temidas y, a la vez, uno de los puntos más estratégicos del mundo: por allí se mezclan grandes corrientes que influyen en el carbono oceánico y el clima.
BUENOS AIRES (Por Yasmin Ali).- Hay un lugar en el planeta donde el mar no solo ruge: decide. Decide cuánto calor llega al sur profundo, cuánto carbono baja a las profundidades y qué tan conectado está el sistema oceánico global. Ese lugar es el Pasaje de Drake, una franja de agua abierta entre el Cabo de Hornos y la Península Antártica, que funciona como un corredor natural entre placas, corrientes y reclamos.

En términos simples: es una autopista marítima temida por navegantes y codiciada por estrategas. En términos científicos: es el punto más estrecho de la gran corriente que da la vuelta completa al continente blanco y conecta Atlántico, Pacífico e Índico.
Un pasaje de “tres océanos”
El Pasaje de Drake separa Sudamérica de la Antártida y conecta el sudeste del Pacífico con el sudoeste del Atlántico, extendiéndose hacia el Océano Austral. Su anchura ronda los 800 km y su fama de aguas hostiles está asociada a vientos y oleajes extremos sin barreras continentales a esas latitudes. Esa apertura permite que circule la Corriente Circumpolar Antártica (CCA/ACC), considerada la mayor corriente oceánica del planeta, que fluye de oeste a este rodeando a la Antártida.
Lo que ocurre en ese “anillo” oceánico reordena calor, carbono y nutrientes a escala global. En el Drake, la circulación ayuda a transportar carbono hacia zonas profundas donde puede quedar almacenado por largos períodos y el sistema de vientos y corrientes asociado al Océano Austral contribuye a mantener el continente antártico aislado de aguas más cálidas.

Importancia ecológica
El Drake está densamente poblado de plancton, lo que permite la existencia de poblaciones sanas de delfines, ballenas y aves marinas. Los cetáceos son algo más comunes: Yubartas, Orcas, Rorcuales aliblancos y Rorcuales comunes son los más frecuentes.
En cuanto a las aves marinas, son muy abundantes. Es probable ver muchos tipos de albatros (errantes, de ceja negra, reales meridionales), petreles (antárticos, petreles gigantes meridionales), cormoranes, skúas y gaviotas. Es este afloramiento el que sostiene todo el ecosistema antártico.

A pesar de los desafíos que representa, el Pasaje de Drake continúa llamando la atención de aventureros y científicos por igual. Es un recordatorio de la fuerza indomable de la naturaleza y la interconectividad de nuestros sistemas climáticos.



