Los países de la Unión Europea dieron este viernes un paso decisivo hacia la concreción del acuerdo de libre comercio con el Mercosur. La decisión salió adelante pese a la férrea oposición de Francia.
El respaldo del gobierno de Italia resultó decisivo para destrabar el acuerdo, que ahora crea un mercado de casi 700 millones de habitantes y promete una fuerte reducción de aranceles a ambos lados del Atlántico.
El resultado fue leído en Bruselas como una victoria política para el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y para el canciller alemán, Friedrich Merz, los principales impulsores del acuerdo en los últimos meses. Ambos lo consideran una prioridad estratégica para abrir nuevos mercados, compensar la suba de aranceles impulsada por Donald Trump y reducir la dependencia europea de China en insumos críticos como las tierras raras.
La aprobación llega además en un contexto internacional especialmente convulso, marcado por la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y por un reordenamiento acelerado de alianzas comerciales.
Con el aval de los Estados miembros, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tiene ahora vía libre para viajar a Paraguay -presidencia pro tempore del Mercosur- y firmar el acuerdo, que todavía deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo.






