El fatal siniestro se produjo en diciembre pasado hace exactamente 8 meses en la capital provincial, y en el marco de la causa es investigado un conductor que se fue de la escena. Increíblemente el juez aún no dispuso la entrega del cuerpo a la familia que llevó adelante una respetuosa carta abierta.
Aquella mañana del domingo 14 de diciembre de 2025 sobre la avenida Prefectura Naval Argentina y calle Don Bosco, perdió la vida el motociclista Juan Manuel Orlando Gramajo, de 23 años de edad.
Inicialmente se encontró solamente la motocicleta y la víctima que golpeó contra el cordón y un cartel vial presumiéndose podía tratarse de un despiste, pero luego las cámaras de seguridad del lugar mostraron la posible incidencia de un vehículo en el siniestro.
De esa forma se llegó a allanar un domicilio donde se encontró un rodado Ford Ka de color rojo con un leve roce que podría ser de la motocicleta, estableciéndose que ese rodado hizo un giro en esa intersección, por delante de la motocicleta, la cual luego se ve salir lanzada fuera de control.
El conductor señaló “me fui porque tuve miedo” y al momento en la causa nunca estuvo detenido.
A la par del reclamo de Justicia por parte de la familia, ayer emitieron una carta dirigida al juez de la causa, el Dr. Federico Vidal de instrucción 3, a quien volvieron a solicitar la entrega del cuerpo.
“Le escribo esta carta con el dolor más profundo que puede atravesar una familia, pero también con la firme convicción de que la justicia debe ser humana, ante todo. Mi nombre es Mariana Gramajo, hermana de Orlando Juan Manuel Gramajo, quien lamentablemente falleció el pasado 14 de diciembre del año 2025”.
“En representación de la familia, asistidos legalmente por nuestro abogado, el Dr. Jorge Hernández, se dirige a usted de manera pública con el debido respeto, pero con una profunda urgencia humanitaria y un reclamo desesperado de justicia, solicitando formalmente la inmediata restitución y entrega del cuerpo”.
“Han transcurrido varios meses desde que su Juzgado ordenó las medidas de prueba y peritajes científicos sobre el cuerpo de mi hermano. Como familiares, hemos sido profundamente respetuosos de los tiempos de la Justicia y del accionar de los peritos forenses del Poder Judicial, entendiendo plenamente la importancia de esclarecer el hecho. Sin embargo, la demora desmedida en la falta de respuesta nos sumerge en una espera cruel y la judicialización del cuerpo configuran un límite intolerable para mis padres, mi hermana y toda nuestra familia. Esta situación vulnera de forma flagrante el derecho a un duelo digno, consagrado en nuestra Constitución Nacional y en los Tratados Internacionales de Derechos Humanos. La falta de resolución de las pericias pendientes y la imposibilidad de despedir a nuestro ser querido mantiene a la familia Gramajo en un estado de tortura psicológica y agonía constante. Exigimos que el dolor de nuestra pérdida no sea duplicado por la burocracia y la morosidad judicial de este distrito”.
“Señor Juez, le pedimos encarecidamente que agilice los trámites correspondientes, que dé inicio formal a las etapas procesales necesarias y que dicte la orden de entrega del cuerpo con la expresa autorización para su cremación. No le pedimos que esquive la ley, le pedimos que actúe con celeridad y compasión. Detrás de cada expediente hay una familia destruida que necesita cerrar un ciclo para poder empezar a sanar”.
“Confiamos en que su sentido de la justicia y su humanidad guiarán su pronta decisión para que actúe con la celeridad que una situación tan dolorosa y límite requiere”.
“Atentamente, Mariana Gramajo”, hermana de la víctima es quien suscribe la misiva con un respeto destacable en razón del tiempo transcurrido para la entrega de un cuerpo a sus deudos.




