La arquitecta Isabel De Stefano analizó el proyecto de expansión territorial de la capital fueguina y planteó fuertes cuestionamientos sobre su viabilidad sin un ordenamiento previo. Alertó sobre impactos ambientales, costos de infraestructura y posibles efectos especulativos. Además, la arquitecta alertó sobre la instalación de una planta hormigonera en una zona sensible y manifestó que “esto trae aparejado una contaminación importante tanto al ambiente como al agua, porque este tipo de trabajos implica un material que va a generar problemas en la salud de los vecinos”.
Río Grande. -La arquitecta Isabel De Stefano, secretaria del Colegio de Arquitectos de Ushuaia, explicó que la propuesta de ampliación del ejido municipal implica un salto de escala inédito para la ciudad.
En diálogo con el programa ‘Buscando el Equilibrio’ por Radio Provincia, manifestó que “hoy la ciudad cuenta con 11.000 hectáreas, crecería 10 veces más”. Al tiempo que aclaró la diferencia conceptual entre las categorías territoriales y explicó que “el ejido urbano es la parte consolidada, lo edificado, y el municipal es todo el territorio que está bajo la jurisdicción del municipio”.
En ese sentido, precisó que “nosotros tenemos un ejido urbano de aproximadamente 2.300 hectáreas, contra 10.000 que es el ejido municipal, por eso cuando se habla de la superficie se dice que crecería 10 veces más”.
Para contextualizar, comparó: “Río Grande tiene 94.000 hectáreas, Tolhuin tiene 13.000 y nosotros nos iríamos a 115.000”, e incluso advirtió que “la ciudad de Córdoba tiene un ejido municipal de 58.000 hectáreas, la mitad de lo que sería nuestra ampliación, considerando además que tiene 15 veces más población que nosotros”.
“El ejido cubriría hasta Almanza, desde el Parque Nacional hasta Almanza, si hiciéramos una línea recta aproximadamente sobre la costa, sería un rectángulo más o menos con ese formato”, mencionó.
La necesidad de un ordenamiento previo
De Stefano fue contundente al señalar que la discusión está planteada en un orden incorrecto. “Primero tenemos que tener una ley de ordenamiento territorial para después decidir cuánto vamos a ampliar y qué uso se les va a dar”, sostuvo.
“Urbanizar no es solamente dar una tierra, tenemos que poner servicios, transporte, escuela, comercio y demás”, manifestó.
Además, cuestionó la idea de que la ampliación resolvería el acceso a la vivienda en el corto plazo y precisó que “ampliar tampoco es una solución a que la gente pueda llegar a tener a corto plazo un terreno”.
Por otro lado, cuestionó la logística y el costo de extender servicios a zonas alejadas y dijo que “¿hasta dónde crecemos? si es hasta Almanza, ¿cómo vamos a llegar con suministros, cómo esta gente va a estar viviendo en esa área’”.
“Vamos a hacer que la Ushuaia actual sea satélite de esa y entonces para ir a la escuela o al hospital tengo que hacerme 40 kilómetros o vamos a tener dependencia de todos esos lugares’”, planteó.
En términos económicos, alertó sobre la baja eficiencia de expandir con poca densidad poblacional: “Va a haber poca población y va a haber que llevarle servicios iguales. Entonces el costo beneficio es muy grande para el municipio”.
Impacto ambiental y conflictos legales
La arquitecta subrayó que la expansión incluye áreas sensibles y remarcó que “dentro de ese ejido tenemos glaciares, humedales, bosques, cuencas hídricas, todo eso está protegido por leyes federales”.
Esto abre un frente jurídico complejo y detalló que “hay una parte legal que implica la cesión de lo que hoy la provincia controla, habría que ver toda esta parte legal que tiene que ver con lo federal”.
Además, advirtió que “si la gente comienza a construir indiscriminadamente en cualquier sector, estamos arruinando lugares naturales que después no son recuperables”.
Sospechas de especulación y críticas a la urgencia
Consultada sobre el ritmo del debate, De Stefano reconoció que “da esa sensación” de apuro político, aunque recordó que el tema tiene larga data. “Da esa sensación porque hace muchos años que esto se está hablando, en su momento se trató en el Concejo Deliberante de la mano de Juan Carlos Pino y ahora que es legislador lo lleva también el tema a la legislatura”.
En este sentido, cuestionó los argumentos vinculados a la atracción de inversiones y cuestionó que “¿buscar inversiones para qué?, primero tenemos que tener el ordenamiento territorial establecido no podemos hacer la inversa”.
“Sino lo único que vamos a estar haciendo es una ampliación por sí misma, una especulación inmobiliaria o vamos a hacer una urbanización, se lote y no se pueda construir los servicios porque Ushuaia tiene una topografía muy complicada y eso va a quedar si no en la nada», manifestó.
Asimismo, comentó que “en la ciudad aún tenemos una urbanización, la San Martín, que se han dado terrenos hace varios años y todavía hay sectores del barrio, que tienen agua por camión, porque no se han podido terminar las obras correspondientes”.
Además, alertó que “se quiere fomentar la parte turística, pero si no tenemos un plan ordenador y la gente comienza a construir indiscriminadamente en cualquier sector, estamos arruinando lugares naturales que después no son recuperables”.
Alternativas: densificar antes que expandir
Lejos de rechazar de plano la ampliación, la especialista propuso explorar primero el potencial interno de la ciudad. “Del plan estratégico que se hizo hace unos años marca que la ciudad puede llegar a absorber 130.000 habitantes. Hoy estamos más o menos en los 85.000”, explicó.
Por ello, sugirió avanzar en políticas de densificación e indicó que “es cuestión de densificar algunos sectores, quizás dar oportunidades de que los terrenos puedan ser viviendas multifamiliares con lo cual estaríamos dando más soluciones habitacionales”.
Y advirtió sobre un problema estructural vigente: “Hoy tenemos déficit de energía, de gas, de agua, graves problemas con estos servicios básicos. En vez de estar hablando a la ligera de una ampliación, este tema merece un análisis bastante profundo, desde lo económico, lo ambiental, en todos los sentidos”.
“En realidad tenemos que analizar qué ciudad queremos, cómo la vamos a trabajar de acá a 20, 30 años, cómo vamos a manejar esa densificación y cómo se va a invertir en infraestructura, porque la ciudad no es solamente dar un terreno”, resaltó.
De Stefano también describió una ciudad con fuertes disparidades: “Tenemos una planta urbana muy dispar, hay muchos que están con gas envasado y con agua por el camión. Los porcentajes no lo sabría decir, pero tenemos mucha construcción por arriba de la montaña donde recién hace poco se está empezando a tirar servicios y hay muchos que están con gas envasado y con agua por el camión del servicio municipal. Lo único que llegan a tener la mayoría es energía”.
Polémica por planta hormigonera y riesgo hídrico
La arquitecta alertó sobre la instalación de una planta hormigonera en una zona sensible. “La ubicación de esta planta es sobre el Arroyo Grande, aguas arriba de la toma de agua”, explicó.
Según indicó, el proyecto fue aprobado pese a objeciones técnicas y dijo que “el COPU votó negativo, el Concejo Deliberante tuvo votos negativos, pero ganó por la mayoría”.
Advirtió sobre posibles consecuencias sanitarias y precisó que “esto trae aparejado una contaminación importante tanto al ambiente como al agua, porque este tipo de trabajos implica un material particulado, un polvillo que se va a generar por el movimiento del cemento, por el acopio de los áridos, que esto va a estar volando y los vientos se van a estar esparciendo a una gran distancia, lo cual va a generar problemas en la salud”.
Asimismo, informó que “las plantas hormigoneras trabajan con aditivos para darle diferentes características a los hormigones. Muchos de ellos tienen altos niveles de PH. Además, estos efluentes que tendría la planta, más allá de este nivel alto del pH, tendría también sólidos en suspensión, residuos de estos aditivos químicos, que una vez que la planta potabilizadora tomara esa agua, necesita estar ajustando continuamente el sistema de potabilización por esta alta contaminación”.
Y enfatizó el riesgo sobre el suministro: “Esta toma de agua provee aproximadamente un 25 por ciento de la ciudad y tendríamos aproximadamente la mitad de la población con posibles inconvenientes en la salubridad del agua”.
Una discusión de largo plazo
Finalmente, De Stefano insistió en que “tenemos que analizarlo, esto es interdisciplinario, acá tiene que estar trabajando gente de turismo, gente de empresas ambientales, ingenieros forestales, es mucha la gente que tiene que intervenir”.
“Estamos comprometiendo la Ushuaia del futuro, una Ushuaia de acá a 50 años, esto merece una discusión mayor”, cerró.






