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El grito que no cesa: justicia por Julián Rodríguez

Familiares, amigos y vecinos marcharon esta tarde de domingo en Río Grande, desde el centro hasta la Plaza de Las Américas para pedir el juicio por el crimen de Julián…

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El grito que no cesa: justicia por Julián Rodríguez
Familiares, amigos y vecinos marcharon esta tarde de domingo en Río Grande, desde el centro hasta la Plaza de Las Américas para pedir el juicio por el crimen de Julián Rodríguez, asesinado en la madrugada del 24 de septiembre de 2025 en una vivienda del sector de las chacras de la Margen Sur. Su madre (foto) denunció públicamente que el único acusado ya cumplió 18 años y sigue libre, y que no sabe aun cuando es la realización del juicio que sería a puertas cerradas.

RÍO GRANDE. – Un sector de esta ciudad volvió a ser escenario del dolor. Esta tarde, familiares, amigos y vecinos de Julián Rodríguez marcharon para pedir justicia por él, que fue asesinado en la madrugada del 24 de septiembre de 2025 en la zona de las chacras de la Margen Sur.

Julián murió tras ser atacado con un arma blanca y por el hecho está acusado Eber Vargas.

Con carteles, fotos y cánticos, la columna avanzó desde el centro hasta la Plaza de Las Américas. El reclamo fue uno solo: que se fije fecha de juicio.

Pilar Reyes, madre de Julián, habló ante la prensa y no pudo contener la angustia: «Me dijeron que el juicio va a ser a puertas cerradas. Me dijeron un montón de cosas y que siga esperando. No hay fecha».

Visiblemente conmovida, cuestionó que el acusado haya cumplido recientemente la mayoría de edad y continúe en libertad, mientras la familia sigue esperando respuestas.

«No va a quedar en vano, porque voy a seguir reclamando para que este pibe se vaya adentro. A mi hijo no lo volveré a ver más», dijo.

Pilar también denunció sentirse desamparada frente al proceso judicial: «La familia no es escuchada porque no tengo abogado y no tengo plata. Pero sigo luchando. Hace cuánto estoy esperando… Lo que quiero es que él pague y se vaya adentro».

La marcha se desarrolló de forma pacífica, pero cargada de simbolismo. Fue el desahogo de una familia que siente que el tiempo pasa y el dolor no encuentra respuesta en la Justicia.

El pedido es claro: que el caso llegue a juicio y que la voz de Julián no se apague.

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