El magisterio urbano de Bolivia radicalizó las protestas con más de 30 piquetes en huelga de hambre en distintas regiones del país y anunció un paro nacional de 48 horas para la próxima semana, además de amenazar con una huelga indefinida, en rechazo a la propuesta del Gobierno de descentralizar la administración de los institutos técnicos y tecnológicos.
LA PAZ (Xinhua/NA).- La movilización, convocada por la Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia (CTEUB) y sus 31 federaciones, involucra a 76 maestros que instalaron medidas de presión en ciudades como La Paz, Cochabamba, Sucre, Potosí, Oruro, Tarija, Santa Cruz y Trinidad, según datos proporcionados por dirigentes sindicales.
La secretaria ejecutiva de la Federación Departamental del Magisterio Urbano de La Paz, Anaí Bozo, confirmó que el sector contempla un paro indefinido como parte de sus medidas extremas.
También el secretario ejecutivo de la Federación del Magisterio Urbano de Santa Cruz, Lorenzo Chávez, exigió al presidente Rodrigo Paz instalar una mesa de diálogo y advirtió que las medidas de presión se extenderán de forma indefinida. Además, anunció una marcha nacional para hoy viernes y un paro de 48 horas para los próximos lunes y martes.
El conflicto gira en torno a un anteproyecto gubernamental que plantea transferir a las nueve gobernaciones departamentales la administración de los institutos técnicos, tecnológicos, artísticos y lingüísticos, una iniciativa que los docentes consideran un cambio sustancial en la organización y el financiamiento de la educación pública.
Los sindicatos sostienen que la propuesta pretende trasladar responsabilidades administrativas y financieras a las regiones sin garantizar los recursos necesarios para el funcionamiento, lo que, a su juicio, podría profundizar las desigualdades educativas y abrir el camino a una privatización encubierta.
Por su parte, el ministro de Educación, Erick Sanjinés, calificó las movilizaciones de políticas e ilegales y advirtió que aplicará el principio de “día no trabajado, día no pagado” a los docentes que suspendan las actividades.
El ministro señaló que una eventual paralización de las clases podría afectar a alrededor de 2,2 millones de estudiantes de primaria y secundaria, y ratificó la disposición del Gobierno a mantener el diálogo con los sectores movilizados.
CRÉDITO IMAGEN DE PORTADA: Los maestros cuestionan que las gobernaciones y alcaldías asuman nuevas responsabilidades educativas sin contar con recursos suficientes, además de rechazar que los gobiernos subnacionales se hagan cargo del pago de ítems docentes. Por su parte, el ministro de Educación, Erick Sanjinés, advirtió que aplicará descuentos salariales por los días no trabajados. DTV



