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Desdémona: la historia del barco que llegó a Tierra del Fuego en 1985 y nunca volvió a navegar

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Desdémona: la historia del barco que llegó a Tierra del Fuego en 1985 y nunca volvió a navegar

Hace más de cuatro décadas, un barco mercante quedó atrapado en las costas de Tierra del Fuego. Lo que comenzó como un viaje de transporte de mercaderías terminó convirtiéndose en uno de los episodios marítimos más recordados de la provincia. Hoy, el Desdémona permanece inmóvil sobre la playa de Cabo San Pablo, donde el viento, las mareas y el paso del tiempo transformaron su estructura oxidada en una postal del paisaje fueguino. Un barco alemán que terminó navegando por la Argentina La historia del Desdémona comenzó en 1952, cuando fue construido en los astilleros H. C. Stülcken & Sohn de Hamburgo, Alemania. Era un buque mercante de aproximadamente 77 metros de eslora, equipado con un motor diésel Krupp de 1.470 caballos de fuerza, capaz de desarrollar una velocidad máxima cercana a los 11 nudos. Originalmente perteneció a una empresa naviera alemana y durante la década de 1960 pasó a manos de la compañía argentina Cormorán Líneas Marítimas. Durante años transportó mercaderías entre distintos puertos, hasta que sus problemas mecánicos comenzaron a complicar las travesías. El primer accidente ocurrió en 1983 Dos años antes de quedar abandonado en Tierra del Fuego, el Desdémona había protagonizado otro incidente. El 9 de julio de 1983 encalló frente a las costas de Mar de Ajó, provincia de Buenos Aires. Navegaba en medio de una intensa niebla, con el sistema de comunicaciones afectado por la caída de un rayo, cuando chocó contra un banco de arena. A diferencia de lo que sucedería posteriormente, aquella vez logró liberarse por sus propios medios y continuar hasta Mar del Plata para recibir reparaciones. El 9 de septiembre de 1985: el día que cambió su destino En septiembre de 1985, el Desdémona realizaba una travesía hacia Tierra del Fuego procedente de Comodoro Rivadavia. Transportaba aproximadamente 20.000 bolsas de cemento y llevaba a bordo una tripulación de 20 hombres. Durante el recorrido sufrió una grave avería en su motor, que redujo su velocidad a unos cinco nudos. Pese a un intento de reparación en Ushuaia, el desperfecto continuó y el buque emprendió viaje hacia Río Grande. Las condiciones meteorológicas complicaron aún más la navegación. El fuerte viento y las corrientes impidieron que la embarcación llegara a su destino, por lo que su capitán, Germán Gustavo Prillwitz, buscó refugio navegando hacia el sur. En la madrugada del 9 de septiembre de 1985, al aproximarse a Caleta San Pablo, el barco tocó fondo. Durante la maniobra para intentar liberarlo, la popa golpeó contra una formación rocosa sumergida que no estaba correctamente señalada en la carta náutica. El impacto abrió una perforación en el casco y el agua comenzó a ingresar en las bodegas cargadas con cemento. La decisión del capitán que evitó una tragedia mayor Ante la posibilidad de que el barco se hundiera, Prillwitz tomó una decisión determinante: utilizar la potencia que todavía conservaba el motor para llevar la embarcación directamente hacia la playa. El Desdémona no terminó sobre la costa simplemente por un accidente. Su varadura final fue una maniobra deliberada del capitán para proteger a los 20 tripulantes y evitar el hundimiento en aguas más profundas. La intención era recuperar posteriormente el buque mediante un remolque. Sin embargo, esa operación nunca llegó a concretarse. La Armada evaluó la posibilidad de retirarlo, pero finalmente quedó abandonado. Tiempo después, también sufrió un incendio. Con los años, el casco comenzó a deteriorarse por la corrosión, el viento y las condiciones del mar. Las bodegas quedaron como testimonio de su último viaje y parte de la estructura fue perdiendo resistencia. En abril de 2020, el barco volvió a ser noticia cuando se denunció el robo de dos grandes anclas y otros elementos. El hecho generó preocupación por la conservación de sus restos y motivó declaraciones de Erik Prillwitz, hijo del último capitán, entrevistado por Aire Libre FM. Actualmente, el Desdémona es uno de los atractivos históricos y fotográficos más conocidos de la costa atlántica fueguina. Durante la bajamar, los visitantes pueden aproximarse a sus restos, aunque deben tener especial precaución por las mareas y el estado de deterioro de la estructura. Un barco que lleva 41 años esperando en Cabo San Pablo El 9 de septiembre de 2026 se cumplieron 41 años de aquella maniobra que puso fin a su vida como embarcación mercante. Desde entonces, el Desdémona permanece frente a Cabo San Pablo, como recuerdo de una época en la que los barcos cargueros resultaban fundamentales para abastecer a las localidades fueguinas. Lo que en 1985 representó el final de un viaje terminó convirtiéndose en parte de la historia de Tierra del Fuego. Un barco que nació en Alemania, navegó durante décadas y encontró su destino definitivo en una playa del extremo sur argentino. ]]>

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