A pocos días de la intervención federal, una presentación ante Prefectura advirtió que el Puerto de Ushuaia opera sin un plan de seguridad vigente ni personal autorizado y capacitado. La situación expone riesgos operativos, ambientales y compromete estándares internacionales en un enclave clave para la Antártida. Personal técnico y responsables no tendrían acceso al puerto, lo que impide verificar controles básicos de seguridad.