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Caso Sofía Herrera: quién es "Espanta la virgen", el sospechoso que la Justicia tardó doce años en imputar

12:44 | Su nombre estaba vinculado a los primeros momentos de la investigación, pero recién en 2020 se ordenó su captura por la desaparición de Sofía. A 18 años del hecho, la denuncia sobre la falta de renovación de la alerta roja de Interpol vuelve a poner bajo la lupa la actuación judicial.

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Caso Sofía Herrera: quién es "Espanta la virgen", el sospechoso que la Justicia tardó doce años en imputar

José Dagoberto Díaz Águila no apareció en la historia de Sofía Herrera doce años después de su desaparición. Su vínculo con la investigación se remonta a los primeros momentos de la búsqueda. Lo que llegó en septiembre de 2020 fue una decisión distinta: dejar de buscarlo como testigo y ordenar su captura como imputado. Ese recorrido plantea una pregunta que sigue siendo incómoda: ¿por qué transcurrió tanto tiempo hasta ponerlo bajo sospecha formal?Ahora, cuando se cumplen 18 años de la desaparición de la niña, una nueva denuncia vuelve a centrar la atención en ese nombre: según la información periodística difundida en los últimos días por la Madre de Sofía, María Elena Delgado, la alerta roja de Interpol habría caído por falta de renovación. Quién es y cómo apareció en la investigación Díaz Águila es un trabajador rural chileno, conocido por el apodo “Espanta la Virgen”, que frecuentaba distintos parajes de Tierra del Fuego. Cuando se anunció su imputación, en 2020, las autoridades consideraban que podía encontrarse en Chile y señalaban que acostumbraba a cruzar por pasos no habilitados.Su primera vinculación con la causa fue como una persona que podía aportar información. En los inicios de la investigación trascendió que este hombre había dicho tener datos sobre Sofía, pero que no pudieron localizarlo cuando intentaron tomarle una declaración formal.Años después un policía que intervino en la búsqueda de 2008 declaró ante la justicia haber hablado con él y haberlo escuchado asegurar que sabía dónde estaba la niña. Según esa reconstrucción, el dato no recibió atención en aquella etapa y fue reconsiderado después de que Daniel Césari Hernández asumiera la investigación, en 2017. Del testigo que no encontraban al hombre que buscaban detener El cambio no ocurrió de un día para otro. En septiembre de 2020, Césari Hernández explicó que el trabajo que permitió imputarlo había comenzado a mediados de 2018. Durante ese período hubo búsquedas en zonas rurales, entre ellas sectores próximos a Radman y al río Ewan.A esas diligencias se sumó el cotejo entre fotografías de Díaz Águila y las descripciones de testigos. Entre ellas estaba la de un niño que había acompañado a la familia al camping John Goodall el día de la desaparición.El 3 de septiembre de 2020 se conoció el giro judicial: el hombre al que buscaban para escuchar como testigo pasó a ser requerido como imputado y se solicitó una alerta roja a Interpol.El relato del niño incluía un auto gris, un perro bóxer y un hombre que se habría llevado a Sofía. Años después, el testigo ratificó su versión, según la información publicada por Infobae al conocerse el pedido de captura.La cronología permite cuestionar la demora sin afirmar que durante doce años nadie lo buscó: hubo intentos de localizarlo antes de 2020, pero la decisión de atribuirle una presunta participación llegó casi doce años después de la desaparición. Para entonces, seguía sin ser encontrado.Tampoco esa imputación resolvió el caso. Las sospechas debían ser investigadas y contrastadas: no equivalían a una prueba definitiva de responsabilidad ni permitían establecer qué había ocurrido con Sofía. Qué pasó ahora con la alerta Ayer María Elena Delgado, la mamá de Sofía, afirmó que Missing Children le advirtió que Díaz Águila ya no figuraba en la consulta pública de Interpol y atribuyó la situación a la falta de renovación de la notificación por parte del juzgado.El señalamiento exige una explicación oficial: cuándo se revisó por última vez el pedido, qué comunicaciones se realizaron y cuál es hoy el estado de la búsqueda internacional.Hay una distinción necesaria para medir lo ocurrido: la ausencia de una persona en la página pública de Interpol, por sí sola, no demuestra que haya dejado de existir una notificación policial. El organismo explica que la mayoría de sus notificaciones rojas no son públicas. Tampoco una alerta equivale a una orden de detención automática en cualquier frontera: cada país actúa conforme a su legislación.Esa precisión no reduce la gravedad de la denuncia. Refuerza la necesidad de que la Justicia informe con documentación si la alerta venció, si se pidió renovarla y qué medidas siguen vigentes para encontrar al sospechoso.Dieciocho años después, la familia continúa esperando saber dónde está Sofía. La historia de Dagoberto agrega otra cuenta pendiente: explicar por qué una pista vinculada a los primeros días de la búsqueda tardó tantos años en convertirse en una imputación y qué se hizo, desde entonces, para que ese pedido de captura se concretara.

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