A 54 años de la Ley 19.640: el régimen fueguino que muchos critican, pero pocos imaginan sin él

Cada 16 de mayo en Tierra del Fuego no se recuerda solamente la sanción de una ley. Para gran parte de la provincia, la Ley 19.640 representa el punto de partida de una transformación económica, social y demográfica que modificó para siempre el destino del territorio más austral de la Argentina. La norma fue sancionada en 1972 y creó un régimen especial fiscal y aduanero pensado para impulsar el desarrollo de una provincia aislada geográficamente, con condiciones climáticas extremas y enormes d

Minuto Fueguino··4 minutos de lectura
A 54 años de la Ley 19.640: el régimen fueguino que muchos critican, pero pocos imaginan sin él
Cada 16 de mayo en Tierra del Fuego no se recuerda solamente la sanción de una ley. Para gran parte de la provincia, la Ley 19.640 representa el punto de partida de una transformación económica, social y demográfica que modificó para siempre el destino del territorio más austral de la Argentina. La norma fue sancionada en 1972 y creó un régimen especial fiscal y aduanero pensado para impulsar el desarrollo de una provincia aislada geográficamente, con condiciones climáticas extremas y enormes dificultades logísticas. En aquel entonces, Tierra del Fuego era un territorio con baja densidad poblacional, escasa infraestructura y una economía muy limitada. Más de cinco décadas después, la ley sigue siendo uno de los temas más discutidos del país. Para algunos sectores representa un “costo fiscal” o un esquema de privilegios. Para otros, es una herramienta estratégica que permitió poblar, desarrollar y sostener una provincia ubicada a más de 3.000 kilómetros de los principales centros económicos de Argentina. La discusión suele reducirse a cuánto cuesta el subrégimen industrial. Pero pocas veces el debate se detiene en una pregunta central: ¿cómo sería hoy Tierra del Fuego sin la Ley 19.640? La respuesta obliga a mirar más allá de los números. La provincia pasó de tener pequeñas comunidades aisladas a consolidar ciudades como Río Grande y Ushuaia con crecimiento poblacional, universidades, hospitales, comercios, infraestructura y una fuerte actividad económica vinculada principalmente a la industria. Miles de familias llegaron a la isla buscando trabajo. Detrás de cada fábrica se generaron barrios, escuelas, transporte, servicios, comercios y empleo indirecto. El crecimiento no estuvo exento de problemas ni desigualdades, pero transformó por completo una región que durante décadas permaneció prácticamente relegada del desarrollo nacional. En el caso de Río Grande, el crecimiento industrial convirtió a la ciudad en uno de los polos fabriles más importantes del país. La producción electrónica pasó a ocupar un lugar central en la economía fueguina y generó miles de puestos laborales directos e indirectos. Sin embargo, la Ley 19.640 también se convirtió en blanco constante de cuestionamientos políticos y económicos. Desde distintos sectores nacionales se critica el costo de los beneficios fiscales y el impacto en el precio final de algunos productos electrónicos. Pero en Tierra del Fuego el debate suele tener otra dimensión. Aquí no solo se discute una cuestión tributaria o industrial. También se habla de arraigo, soberanía y presencia argentina en un territorio estratégico. La provincia enfrenta condiciones muy distintas a las del centro del país: distancias enormes, dependencia logística, clima extremo, altos costos de vida y limitaciones estructurales propias de una isla ubicada en el extremo sur del continente. Vivir en Tierra del Fuego implica afrontar costos que muchas veces no existen en otras regiones argentinas. Por eso, muchos sostienen que analizar la Ley 19.640 únicamente desde Buenos Aires o desde una planilla de Excel termina ofreciendo una mirada incompleta sobre lo que realmente representa el régimen. El contexto actual volvió a encender las alarmas. La caída del consumo, la apertura de importaciones y las señales de incertidumbre sobre el futuro industrial comenzaron a impactar nuevamente en las fábricas fueguinas. Suspensiones, retiros voluntarios y preocupación gremial forman parte de una realidad que revive viejos temores sobre el empleo y el sostenimiento del modelo productivo provincial. En paralelo, también existe un debate interno pendiente. Muchos fueguinos consideran que después de más de 50 años todavía faltan políticas para diversificar la matriz productiva y reducir la dependencia de la industria electrónica. El desafío no pasa solamente por defender el régimen, sino también por pensar cómo evolucionarlo y fortalecerlo hacia el futuro. Porque la discusión de fondo excede a los televisores o celulares ensamblados en la isla. La verdadera pregunta es qué proyecto de provincia y qué proyecto de país se quiere construir en el extremo sur argentino. A 54 años de su creación, la Ley 19.640 continúa generando posiciones encontradas. Pero incluso entre las críticas más duras, hay una realidad difícil de ignorar: sin ese régimen, la Tierra del Fuego actual probablemente sería muy distinta a la que hoy conocen y habitan miles de fueguinos.

Últimas noticias