Tres estudiantes extranjeras descubren las costumbres de Tierra del Fuego: qué les sorprendió de la vida en Argentina
Sage, de Estados Unidos, y Julia y Matilde, de Italia, llegaron a Tierra del Fuego a través de un programa de intercambio cultural. En diálogo con AIRE LIBRE FM, compartieron sus experiencias viviendo con familias argentinas y contaron qué cosas les llamaron la atención del clima, la comida, la escuela y hasta la costumbre de saludarse con un beso.
Sage, de Estados Unidos, y Julia y Matilde, de Italia, llegaron a Tierra del Fuego a través de un programa de intercambio cultural. En diálogo con AIRE LIBRE FM, compartieron sus experiencias viviendo con familias argentinas y contaron qué cosas les llamaron la atención del clima, la comida, la escuela y hasta la costumbre de saludarse con un beso.
¿Cómo es dejar la familia, los amigos y las costumbres de toda una vida para instalarse durante un tiempo en otro país? Tres adolescentes que participan de un programa de intercambio cultural compartieron sus experiencias en Tierra del Fuego, donde descubren nuevas formas de vivir, estudiar y relacionarse con los demás.
Se trata de Sage, oriunda de Nuevo México, Estados Unidos; Julia, de Nápoles, Italia; y Matilde, de la zona de Bérgamo, en el norte italiano. Dos de ellas residen actualmente en Río Grande y una en Tolhuin, acompañadas por familias que las reciben como un integrante más del hogar.
Durante la entrevista en AIRE LIBRE FM, explicaron que el intercambio implica mucho más que aprender un idioma. También supone adaptarse a las comidas, los horarios, las celebraciones y las costumbres cotidianas de una familia que, en muchos casos, son muy diferentes de las que conocen en sus países.
Del calor del desierto al frío de Tierra delFuego
Para Sage, una de las primeras diferencias fue el clima. La adolescente llegó desde Nuevo México, una región estadounidense caracterizada por sus paisajes desérticos, y se encontró con las bajas temperaturas fueguinas.
“Es divertido, está muy frío. Yo soy de Nuevo México y es desierto, entonces es muy diferente”, contó entre sonrisas.
La comida también forma parte de su experiencia. Aunque todavía está aprendiendo español, aseguró que disfruta de los platos que encuentra en Argentina.
Julia, por su parte, llegó desde Nápoles y actualmente vive en Tolhuin. Contó que se siente tranquila, que ya hizo amigas y que disfruta de las actividades que comparte en su nueva comunidad.
“Estoy bien, estoy tranquila y tengo mis amigas. Es muy divertido”, expresó.
El clima también fue uno de sus mayores desafíos. Acostumbrada a temperaturas más cálidas, reconoció que nunca había experimentado un frío como el de Tierra del Fuego.
Sin embargo, destacó que con la llegada de la primavera los días comienzan a resultar más agradables.
Una escuela diferente y nuevos horarios
Matilde, oriunda de Bérgamo, cerca de Milán, habló sobre las diferencias que encontró entre el sistema educativo italiano y el argentino.
Uno de los aspectos que más le llamó la atención fue la existencia del turno tarde en las escuelas fueguinas.
“Yo voy al colegio en la tarde y en mi ciudad, en Italia, no existe este concepto de ir al colegio en la tarde”, explicó.
Según contó, en su lugar de origen las clases se desarrollan únicamente durante la mañana.
También señaló que percibe diferencias en el nivel y la organización de la enseñanza, aunque reconoció que se trata de sistemas educativos distintos, con sus propias características.
Para ella, la experiencia implica conocer otra manera de estudiar y compartir la vida escolar con compañeros que tienen costumbres diferentes.
La sorpresa de saludarse con un beso
Pero una de las diferencias culturales más llamativas que relató Matilde no tuvo que ver con la escuela ni con el clima, sino con algo tan cotidiano como saludar.
La adolescente contó que en Italia no es habitual dar un beso cada vez que se saluda a una persona, especialmente cuando recién se la conoce.
“Cuando me presento, siempre se da un beso, y en Italia no es tan común. A veces sí, pero más se da la mano”, explicó.
Recordó que, cuando conoció a un vecino de su familia anfitriona, intentó saludarlo con la mano y se sorprendió con su reacción, porque en Argentina los besos y abrazos son mucho más frecuentes.
Lejos de incomodarla, esa diferencia terminó convirtiéndose en una de las cosas que más valora de su experiencia.
“Me gusta mucho que las personas acá son muy calurosas, muy abiertas. En Italia también, pero no tanto como acá”, destacó.
Aprender a vivir otra cultura
Los intercambios culturales permiten que los adolescentes conozcan de cerca la vida cotidiana de otros países. La experiencia no se limita al aprendizaje del idioma: también incluye compartir las tradiciones familiares, descubrir nuevas comidas, adaptarse a otros horarios y participar de celebraciones diferentes.
En Tierra del Fuego, además, las estudiantes encontraron una provincia donde conviven personas provenientes de distintos lugares de Argentina, cada una con sus propias costumbres.
Para Sage, Julia y Matilde, esta etapa representa una oportunidad para ganar independencia, hacer nuevas amistades y descubrir que muchas cosas consideradas normales en un país pueden resultar sorprendentes en otro.
Y aunque el frío fueguino aparece entre las primeras diferencias, las tres coinciden en disfrutar de la experiencia, especialmente por la comida, las amistades y la calidez de las personas que las reciben.
Una muestra de que los intercambios culturales no solo permiten conocer otros lugares, sino también aprender a mirar la propia vida desde una perspectiva diferente.
(EN EL AUDIO LA ENTREVISTA COMPLETA)
Aire Libre FM 96.3