Robaron casi 30 notebooks del Colegio Antártida Argentina y denuncian cuatro hechos delictivos en un mes
La inseguridad volvió a golpear al Colegio Antártida Argentina de Río Grande, donde durante el último fin de semana delincuentes ingresaron al establecimiento y se llevaron entre 26 y 27 notebooks y diez cargadores. El episodio se suma a una serie de robos registrados durante octubre, que también afectaron elementos utilizados para la copa de leche de los estudiantes y dejaron en evidencia las dificultades de seguridad que atraviesa la institución. El vicedirector del colegio, Walter Quinteros, manifestó su preocupación por la reiteración de estos hechos y aseguró que durante el último mes se produjeron al menos cuatro ingresos delictivos. Además, cuestionó las condiciones edilicias que facilitan el acceso de personas ajenas al establecimiento y reclamó medidas urgentes para evitar que continúen desapareciendo materiales destinados a las actividades educativas. Ingresaron por la biblioteca y llegaron hasta la sala de informática De acuerdo con el relato del directivo, quienes participaron del último robo aprovecharon las deficiencias de seguridad del edificio para ingresar por diferentes aberturas. En un primer momento intentaron acceder por las ventanas, pero posteriormente habrían forzado una puerta de la biblioteca para avanzar hacia el sector donde se encontraban las computadoras. Al no conseguir ingresar directamente a la sala de informática, regresaron a la biblioteca y utilizaron una abertura de policarbonato para alcanzar el lugar donde estaban guardados los equipos. Finalmente, lograron sustraer una importante cantidad de notebooks y cargadores que formaban parte de los recursos tecnológicos utilizados por los alumnos. «Se llevaron entre 26 y 27 notebooks y diez cargadores», confirmó Quinteros, quien explicó que las computadoras tenían varios años de antigüedad, pero continuaban siendo necesarias para el desarrollo de las actividades escolares. El vicedirector señaló que los robos anteriores también habían afectado otros sectores del colegio, donde comenzaron a detectar la desaparición de cafeteras, pavas eléctricas, termos, azúcar y leche. Algunos de estos productos estaban destinados a la copa de leche que reciben los estudiantes, por lo que las pérdidas no se limitan al equipamiento tecnológico. Sospechan de exalumnos y cuestionan la falta de respuestas Quinteros aseguró que existen sospechas sobre personas que habrían asistido anteriormente al establecimiento y que conocerían las características del edificio, así como los sectores más vulnerables para ingresar. Según explicó, tendrían identificado a uno de los presuntos involucrados, quien sería menor de edad, aunque no se informó una resolución judicial que confirme su participación. El directivo también relató que, durante la madrugada, efectivos policiales habrían detectado un vehículo en el que circulaban varias personas vinculadas presuntamente con los hechos. Sin embargo, según su versión, los ocupantes escaparon después de circular en contramano y no pudieron ser interceptados. La situación provocó un fuerte malestar entre las autoridades escolares, que consideran insuficientes las respuestas obtenidas hasta el momento. «Lamentablemente, a veces la burocracia o el sistema», expresó Quinteros al referirse a las dificultades que, según sostuvo, impiden avanzar con mayor rapidez frente a los reiterados episodios. Además, manifestó su indignación por el perjuicio que estas situaciones generan a los estudiantes, quienes terminan siendo los principales afectados por la desaparición de materiales necesarios para su formación. Ventanas deterioradas y un sistema de alarma que lleva años sin funcionar Uno de los aspectos más preocupantes señalados por el vicedirector es la falta de condiciones adecuadas para proteger el edificio. Según explicó, existen ventanas rotas, otras que no cuentan con manijas y sectores sin rejas, una situación que facilita el ingreso de personas durante los horarios en los que el colegio permanece cerrado. Quinteros indicó que ya se realizaron pedidos al área de Infraestructura para reparar las aberturas y mejorar sus mecanismos de cierre. Sin embargo, sostuvo que las dificultades continúan y que los reiterados daños ocasionados durante los robos profundizan la vulnerabilidad del establecimiento. A esta situación se suma la ausencia de cámaras de seguridad y las dificultades para poner nuevamente en funcionamiento el sistema de alarma. El directivo explicó que desde hace años no cuentan con un servicio operativo y que actualmente se analiza la posibilidad de recuperar dispositivos existentes para reforzar la vigilancia en sectores estratégicos. También confirmó que la dirección del colegio se encuentra gestionando ante la Policía la posibilidad de contar con una guardia nocturna, teniendo en cuenta que anteriormente el establecimiento disponía de un sereno. En ese sentido, cuestionó las reducciones presupuestarias que afectaron determinados servicios de vigilancia y consideró que estas decisiones terminan exponiendo a las instituciones educativas. Los estudiantes también impulsaron un proyecto para mejorar la seguridad La preocupación por la inseguridad llevó incluso a los propios alumnos a presentar una iniciativa destinada a reforzar la protección de los establecimientos educativos. La propuesta fue elaborada en el marco del programa Jóvenes Concejales por un Día y plantea la incorporación de cámaras y sistemas de vigilancia en los colegios. Según explicó Quinteros, el proyecto recibió acompañamiento durante la actividad desarrollada en el Concejo Deliberante, aunque todavía resta completar el procedimiento correspondiente para su eventual aprobación como ordenanza. El vicedirector advirtió que los hechos de inseguridad también se registran en los alrededores de las instituciones educativas y en espacios deportivos, donde estudiantes han sufrido robos de mochilas y teléfonos celulares. Por ese motivo, consideró necesario avanzar con medidas preventivas que permitan brindar mayor tranquilidad tanto dentro como fuera de los establecimientos. Mientras se espera una respuesta a los pedidos de seguridad, las autoridades del Colegio Antártida Argentina buscan reforzar la protección de la sala de informática, la dirección y otros sectores donde se concentra equipamiento. La preocupación principal es evitar nuevos ingresos y recuperar las condiciones necesarias para que los estudiantes puedan desarrollar sus actividades con normalidad. ]]>