Pablo Yancapani y la memoria de Malvinas desde la infancia: “Para nosotros era miedo”
Aire Libre
En una nueva entrega sobre la mirada de los niños durante la Gesta de Malvinas, Pablo Yancapani recordó cómo vivió 1982 en Río Grande con apenas seis años. Las sirenas, el nylon negro en las ventanas, el barrio Don Bosco y la cercanía con el Batallón 5 forman parte de un testimonio cargado de memoria, emoción e identidad fueguina.
En una nueva entrega sobre la mirada de los niños durante la Gesta de Malvinas, Pablo Yancapani recordó cómo vivió 1982 en Río Grande con apenas seis años. Las sirenas, el nylon negro en las ventanas, el barrio Don Bosco y la cercanía con el Batallón 5 forman parte de un testimonio cargado de memoria, emoción e identidad fueguina.
Pablo Yancapani y la mirada de un niño en 1982: “Para nosotros era miedo”
En una nueva entrega dedicada a los recuerdos de la infancia durante la Gesta de Malvinas,
Pablo Yancapani compartió su testimonio sobre cómo vivió aquellos días en Río Grande con apenas seis años:
las sirenas, el nylon negro en las ventanas, el barrio, el Batallón y una memoria que sigue viva.
Los recuerdos de Malvinas no solo viven en quienes estuvieron en el frente o formaron parte directa del conflicto.
También permanecen en quienes atravesaron aquellos días desde la infancia, desde el interior de una casa,
desde un barrio que se transformó por completo, y desde una ciudad que vivió la guerra de manera cercana.
En ese marco, Pablo Yancapani pasó por los estudios de Aire Libre FM y compartió cómo fue mirar 1982 con ojos de niño.
Tenía apenas seis años. Vivía con su mamá y sus hermanos en el barrio Don Bosco, en una zona cercana al Batallón de Infantería de Marina Nº 5,
un lugar profundamente integrado a la vida cotidiana de muchas familias de Río Grande. Desde allí, recordó escenas que con el tiempo quedaron grabadas
como postales imborrables: las alarmas, los aviones, las noches de tensión, las ventanas cubiertas con nylon negro y el miedo de no entender del todo qué estaba pasando.
Las sirenas, el barrio y una infancia atravesada por la guerra
Durante la entrevista, Yancapani relató que una de las imágenes más fuertes que conserva es la del sonido de las sirenas.
Para muchas familias de Río Grande, aquellas alarmas marcaron el pulso de días y noches enteras. En su caso, también recuerda el movimiento
para buscar el nylon negro y colocarlo en las ventanas, una medida que se volvió habitual en aquellas jornadas. Son escenas sencillas en apariencia,
pero que condensan el clima de incertidumbre que se vivía en la ciudad.
En su memoria también aparecen los ruidos de los aviones, la expectativa de los adultos, el intento infantil por comprender cuántos iban y cuántos volvían,
y una noche en particular que recuerda como especialmente triste, cuando el sonido de una nueva sirena generó llantos, temor y una fuerte conmoción entre vecinos y familiares.
Esos recuerdos, dijo, quedaron guardados con una claridad que incluso supera la de otros momentos de su niñez.
El Batallón 5 como parte de la vida cotidiana
Más allá de lo vinculado directamente al conflicto, Yancapani destacó el lugar que ocupaba el Batallón 5 en la vida de la comunidad.
Recordó que allí había espacios de recreación, cine, sanidad y hasta una panadería muy presente en el recuerdo barrial.
Para muchas familias, el vínculo con esa institución era cotidiano y cercano, por eso volver a nombrarla moviliza no solo por la guerra,
sino también por todo lo que representó en la historia de Río Grande.
En ese sentido, remarcó que la ciudad tiene una historia muy fuerte ligada a Malvinas, a los excombatientes y a los conscriptos que se quedaron a vivir en Tierra del Fuego,
formaron sus familias y echaron raíces. Esa identidad, sostuvo, debe seguir contándose y transmitiéndose, sobre todo a las nuevas generaciones,
para que la causa no pierda vigencia ni memoria.
Malvinizar a las nuevas generaciones
Uno de los ejes más fuertes de su testimonio fue justamente la importancia de seguir “malvinizando”. Para Yancapani, hoy existe una responsabilidad colectiva
de sostener viva la historia y de hacer que los más jóvenes conozcan lo que pasó, no solo desde los libros, sino también a partir de los relatos de quienes lo vivieron.
En ese punto, valoró especialmente la presencia permanente de la carpa de los veteranos y el lugar que ocupa en la vida pública de la ciudad.
Contó que sus propios hijos crecieron con esa cercanía a la memoria de Malvinas y que participar de actos, visitar la carpa o cantar el Himno y la Marcha de Malvinas
forma parte de una emoción profunda para muchas familias fueguinas. No se trata solamente de un recuerdo del pasado, sino de una parte viva de la identidad local.
Desde la voz de un niño que vivió 1982 en Río Grande, la entrevista vuelve a poner en valor
la importancia de recordar, transmitir y sostener la causa en el presente.
Entre anécdotas del barrio, recuerdos de la escuela, nombres de vecinos, kioscos, juegos y escenas cotidianas,
la charla fue armando una especie de rompecabezas colectivo. Cada aporte suma una pieza para reconstruir cómo se vivió Malvinas desde este rincón del país,
donde la guerra no fue una noticia lejana, sino una experiencia concreta que atravesó casas, calles, familias y generaciones enteras.
Así, la voz de Pablo Yancapani se suma a otras que permiten comprender la profundidad de aquella marca.
Porque en Río Grande, Malvinas también se recuerda desde la infancia, desde el barrio y desde la emoción de quienes todavía hoy siguen sintiendo
que el Himno y la Marcha de Malvinas erizan la piel y ensanchan el pecho.