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Operación «Cruz del Sur», a 24 años del rescate del buque alemán Oldendorff

El Sureño

A mediados del año 2002 el buque mercante alemán Magdalena Oldendorff quedó atrapado en los hielos cuando replegaba personal de bases antárticas rusas Este buque, al mando del Capitán Iván…

A mediados del año 2002 el buque mercante alemán Magdalena Oldendorff quedó atrapado en los hielos cuando replegaba personal de bases antárticas rusas

Este buque, al mando del Capitán Iván Dikiy, con 79 científicos rusos y 28 tripulantes a bordo se resguardó en la Bahía de Muskegbukta para evitar los riesgos de derivar con el campo de hielo y la empresa Oldendorff Carriers realizó gestiones ante la Armada Argentina con la finalidad de concretar una operación destinada a asistir al buque y de ser posible, llevar a cabo su rescate.

En esa región de la Antártida, para esa época del año, hay solo cuatro horas de luz, la temperatura puede llegar a 50º C bajo cero y son comunes las tormentas de nieve. Arribar a esa latitud en pleno invierno antártico entraña severas dificultades debido a la presencia del campo de hielo marino cuyo comportamiento es siempre impredecible.

El rompehielos ARA Almirante Irizar, había terminado recientemente su Campaña Antártica de Verano (CAV 2001/2002); aun así, tuvo que alistarse en poco tiempo para acudir al rescate y el 25 de junio de 2002 zarpó de la Dársena Norte del puerto de Buenos Aires con rumbo a Puerto Galván, en Bahía Blanca y tres días más tarde, una vez completadas las tareas de abastecimiento de combustible y de otros elementos necesarios para la misión –y de haber incorporado dos helicópteros Sea King de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Helicópteros– puso rumbo a la Antártida

No había antecedentes de otra operación realizada en esta época del año y nadie podía asegurar que se llegara hasta el Magdalena para asistirlo por lo que la operación Cruz del Sur, fue un hito en la historia del Irizar, que al inicio se complicó la misión, a punto de llegar al continente blanco, soportando los embates de una tormenta de tres días que ocasionó algunos daños.

En pleno invierno, el Irizar navegó entre mosaicos de hielo hasta que el mismo se hizo compacto, grande, denso y el 11 de julio, con temperaturas de 20ºC bajo cero y el doble de sensación térmica, y tormentas de nieve cada vez más frecuentes que acortaban las posibilidades de operar de los helicópteros embarcados en el buque, y recién se pudo llegar el 16 de julio a 60 millas náuticas (111 km) del Magdalena, navegando en campos de hielo de hasta 2 metros de espesor, manteniendo en todo momento contacto radial con el buque alemán y el 19 de julio, el Irízar logró amadrinarse al buque atrapado para en tres días abastecerlo con 600 m³ de gasoil para los generadores de energía y la calefacción; y 60 toneladas de víveres para los tripulantes alemanes, rusos, ucranianos, filipinos e indios, que además recibieron asistencia sanitaria y que, hermanados por las circunstancias, obtuvieron el apoyo moral de los tripulantes argentinos.

Luego de varios días de navegación atravesando un campo de hielo pesado, el 27 de julio el rompehielos logró posicionar al Magdalena Oldendorff en una zona de la Antártida protegida de la acción de los hielos y de las corrientes marinas y se decidió en conjunto buscar una posición geográfica segura para que el buque Magdalena Oldendorff pueda esperar el verano antártico con reparo de los vientos, corriente marina y deriva de campos de hielos

Además del abastecimiento recibido, el Teniente de Navío médico Juan Carlos Campana se quedó con ellos. El oficial argentino ya había estado en la Antártida como médico del destacamento naval Orcadas, integrando la dotación anual 2001/2002.

El rompehielos Irízar comenzó el 4 de agosto su regreso y dos semanas más tarde, ingresó triunfante al puerto de Buenos Aires, donde fue escoltado por embarcaciones deportivas y vitoreado por el público que lo aguardaba con banderas argentinas.

Hasta la legendaria corbeta ARA «Uruguay» lo esperaba en el antepuerto –como aquel 2 de diciembre de 1903, cuando ella misma regresó de cumplir con un rescate entre los hielos– demostrando la continuidad del apoyo y la salvaguarda de la vida humana en aguas antárticas brindado por la Armada Argentina.

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