miTDF · Ver nota completa

Misael vende tortillas para ganarse la vida, pero también las regala a quienes no tienen trabajo en Río Grande

Critica Sur

14:54 | Misael Silva tiene 28 años y vende tortillas en 9 de Julio y Alberdi para ganarse la vida y sostener a sus familia. Llegó a Río Grande en febrero y decidió colaborar con quienes no tienen trabajo actualmente, regalando las tortillas que no vende durante el día. “Hay gente que viene con una lágrima en los ojos y los abrazo y les doy ánimo”, cuenta a Crítica Sur.

Lo que comenzó como una forma de ganarse el sustento terminó convirtiéndose también en un gesto de solidaridad.Desde hace algunos meses, Misael Silva, un joven de 28 años oriundo de la localidad santafesina de San Lorenzo, vende tortillas caseras en la esquina de 9 de Julio y Alberdi, donde cada tarde enciende el fuego con la esperanza de salir adelante. Pero cuando la jornada termina, las tortillas que no logra vender tienen un destino diferente: las entrega gratuitamente a personas que atraviesan una difícil situación económica."Este trabajo a mí me encanta hacerlo. Trabajo desde los 14 años y hoy tengo 28", cuenta Misael en diálogo con Crítica Sur, mientras prepara una nueva tanda de tortillas para sus clientes.El joven llegó a Río Grande el 1° de febrero en busca de nuevas oportunidades laborales. "Vine buscando un futuro mejor", resume. Detrás de esa decisión había un objetivo claro: construir un presente más estable para su esposa y sus tres hijos, Misael, Pedro y Marcos, de 7, 9 y 11 años.Durante casi seis meses permaneció solo en la ciudad, lejos de su familia. Recién hace una semana pudieron reencontrarse."Tengo tres hijos junto a mi esposa y pudieron venir hace una semana para estar todos juntos. Es un sacrificio grande que tuvieron que hacer por mí", relata.Ese tiempo de distancia también dejó huellas emocionales. Según explica, atravesó momentos difíciles mientras intentaba adaptarse a una ciudad nueva y sostenerse únicamente con la venta diaria."A mí me pasó. Estuve pasando unos días malos emocionalmente porque hacía seis meses que no estaba con mi familia y los extrañaba muchísimo", recuerda.Fue precisamente en ese contexto cuando decidió hacer algo que terminaría cambiando también su propio estado de ánimo. Como algunas jornadas las ventas no acompañaban y no le gustaba ofrecer tortillas elaboradas el día anterior, publicó en sus redes sociales que las regalaría a quienes las necesitaran."Se me ocurrió publicar que las donaba porque al otro día no me gusta venderlas. Al ver el agradecimiento de las personas que estaban necesitando, a mí me generó ánimo y me levantó la moral. Por eso hoy me hace bien dar", explica.Desde entonces, asegura que cada jornada le deja mucho más que una venta."Hay gente que viene con una lágrima en los ojos y los abrazo y les doy ánimo", afirma.Su historia comenzó a multiplicarse rápidamente en las redes sociales. Una de sus publicaciones superó las 40 mil visualizaciones y acumuló alrededor de 1.500 reacciones, acercándole nuevos clientes y también numerosos mensajes de apoyo.Actualmente trabaja todos los días desde aproximadamente las 14.30 hasta las 21 horas en la esquina de 9 de Julio y Alberdi.Con el crecimiento de su actividad, ahora tiene un nuevo objetivo: conseguir un chulengo propio para poder seguir trabajando."Estoy usando uno prestado y me dieron hasta el mes que viene para utilizarlo. Me gustaría comprar uno en cuotas o, si alguien tiene alguno para donar, sería de muchísima ayuda", comenta.Misael asegura que, por el momento, la venta diaria le permite afrontar el alquiler y los gastos básicos."Hoy por hoy la venta me alcanza para pagar el alquiler y para comer mientras estoy acá. Los clientes me siguieron cuando cambié de lugar y eso me ayudó mucho", cerró.