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Masiva Marcha de la Bronca colmó la Plaza de Mayo

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En Buenos Aires las columnas se movilizaron desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo, donde la jornada culminó con un acto de cierre y ...

En Buenos Aires las columnas se movilizaron desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo, donde la jornada culminó con un acto de cierre y la lectura de un documento consensuado por las más de 350 organizaciones convocantes.

El documento leído en La Plaza de Mayo, en el acto de cierre de la Marcha de la Bronca:

 

Hoy llegamos a esta Plaza de Mayo y nos movilizamos en todo el país para hacer oír una BRONCA que crece desde abajo.

 

Esta es la bronca de quienes trabajamos y estamos lejos de llegar a fin de mes. La bronca de las y los jubilados que trabajaron toda la vida y hoy tienen que elegir entre comer o comprar sus medicamentos. La bronca de quienes son despedidas y despedidos mientras los grandes empresarios multiplican sus ganancias. La bronca de un pueblo que ve cómo los poderosos se reparten el país, compran voluntades y pretenden gobernar con las cartas marcadas. Una bronca profunda, nacida frente a tanta desigualdad, tanto atropello y tanta mentira organizada.

 

El gobierno ultraderechista de Milei está golpeado por las consecuencias de su propio plan, por el rechazo popular, por las luchas que recorren el país y por una sucesión de crisis y escándalos, desde la estafa $LIBRA pasando por Adorni, hasta las denuncias de una corrupción obscena que alcanza a lo más alto del Gobierno. Ahora es imprescindible avanzar hacia la derrota de Milei, sus cómplices y su plan motosierra: en las calles, organizando y movilizando toda la bronca obrera y popular, y reclamando un paro nacional como parte de un verdadero plan de lucha hacia la huelga general.

 

Bronca porque cierran 30.000 empresas y se destruyen 300.000 puestos de trabajo, mientras premian a quienes fugan capitales. Porque desfinancian los hospitales y después culpan a quienes los sostienen con su trabajo. Porque atacan a la universidad, docentes, estudiantes, y científicos; les quitan los

 

alimentos a los comedores comunitarios y dieron de baja al programa “volver al Trabajo” a 950 mil familias. Porque ajustan a sectores de discapacidad. Porque llaman “libertad” al privilegio de unos pocos y pretenden convertir en delito la protesta de quienes luchamos por nuestros derechos.

 

Bronca porque persiguen a los artistas, vacían a la cultura y quieren silenciar toda voz crítica.

 

Bronca porque, a 50 años del golpe genocida, insisten en la impunidad y el negacionismo. Son 30.000, fue genocidio y seguimos reclamando Memoria, Verdad y Justicia.

 

No son errores ni excesos aislados. Es un plan de guerra contra el pueblo trabajador, impulsado por la clase capitalista, los grandes grupos económicos, los bancos, el imperialismo, el Fondo Monetario Internacional y los fondos buitres. Quieren un país con salarios miserables y sin derechos laborales. Quieren apropiarse de nuestros bienes comunes, las empresas públicas y la tierra, profundizar la dependencia y descargar sobre las mayorías el costo de una deuda externa usuraria y fraudulenta que el pueblo no contrajo y que solo benefició a los especuladores.

 

Milei no llegó hasta acá solo. Pudo avanzar gracias al apoyo de los gobernadores y a los bloques políticos patronales que le garantizaron leyes, sus vetos, acuerdos y gobernabilidad. Cada vez que necesitó sostén, encontró legisladores que incluye a distintos sectores del PJ dispuestos a negociar los derechos del pueblo. El Senado acaba de aprobar, prácticamente por unanimidad, 67 pliegos judiciales enviados por el Gobierno. Jueces que seguirán impartiendo injusticia durante años y ejercerán sus funciones por décadas al servicio del poder económico y de este plan de saqueo, desigualdad y miseria.

 

Los gobernadores no son únicamente cómplices de este gobierno de ultraderecha. En sus provincias descargan el ajuste contra el pueblo trabajador: mantienen salarios estatales y docentes por debajo de la pobreza, recortan la salud y la educación, precarizan el empleo público, persiguen a quienes se organizan y descuentan los días de paro docente para limitar el legítimo derecho a huelga e intentar quebrar la lucha. Algunos se presentan como opositores, pero lejos de tomar medidas para que la crisis la paguen los ricos, gobiernan abiertamente para los negocios de las mineras, las petroleras, los terratenientes y los grandes empresarios. Ninguno de estos sectores plantea anular toda la legislación de ajuste y entrega, no siquiera anular la reforma laboral ni dejar de pagar la deuda ilegítima con el FMI.