Luis Jorge Ramírez, el veterano que izó la bandera en combate durante la recuperación de Malvinas
En el marco del 44° aniversario de la Gesta de Malvinas, el veterano Luis Jorge Ramírez compartió su testimonio sobre uno de los momentos más significativos de la recuperación de…
En el marco del 44° aniversario de la Gesta de Malvinas, el veterano Luis Jorge Ramírez compartió su testimonio sobre uno de los momentos más significativos de la recuperación de las islas en 1982: el instante en que izó la bandera argentina en pleno combate durante el desembarco en Puerto Argentino.
Ramírez, nacido en la provincia de Buenos Aires, integraba en aquel entonces el Batallón de Infantería de Marina N°2 y tenía 13 años de servicio dentro de la fuerza. Según relató, desde comienzos de 1982 comenzaron a percibirse movimientos inusuales dentro del batallón, con tareas de preparación de material, alistamiento de equipos y maniobras que en ese momento parecían ejercicios, pero que en realidad formaban parte del operativo para recuperar las Islas Malvinas.
Durante los meses previos, el personal realizó embarques y navegaciones de entrenamiento sin conocer el verdadero objetivo. Recién el 1 de abril, en plena navegación, recibieron la confirmación oficial. “El almirante Büsser nos dijo que íbamos a recuperar las Malvinas después de 149 años de usurpación británica”, recordó.
Ramírez relató que, como parte de su función en comunicaciones, llevaba consigo un cajón con banderas argentinas. Antes del desembarco, su superior le dio una orden precisa: llevar una bandera y colocarla en cualquier lugar que encontrara, sin pedir permiso a nadie.
La madrugada del 2 de abril de 1982, ya en los vehículos anfibios que se dirigían hacia la costa, el clima era de máxima tensión. El desembarco se produjo bajo riesgo de fuego enemigo y en medio del avance de las tropas argentinas hacia Puerto Argentino.
Una vez en tierra, y mientras el combate continuaba en la zona de la casa del gobernador, Ramírez observó un mástil vacío frente a una iglesia católica. En ese momento recordó la bandera que llevaba entre su ropa y decidió cumplir la orden recibida.
“Saqué la bandera y fui a izarla. Mis compañeros me cubrieron porque seguía siendo una situación de combate”, relató. Según explicó, ese izamiento tuvo una particularidad: no fue una ceremonia formal ni en un momento de tranquilidad, sino bajo cobertura y con riesgo real, mientras aún se desarrollaban enfrentamientos.
Por ese hecho, su imagen quedó ligada para siempre a uno de los símbolos de la recuperación argentina de las islas. Años después, esa fotografía se transformó en un documento histórico que acompañó su testimonio en distintas actividades vinculadas a la memoria de Malvinas.
Ramírez también recordó el impacto personal de aquellos días. Tras el desembarco, fue uno de los hombres seleccionados para regresar al continente y participar de distintas actividades oficiales. En ese contexto, también estuvo presente en la despedida del capitán Pedro Giachino, considerado el primer caído argentino en la recuperación de Malvinas.
En el plano personal, evocó con emoción la despedida de su esposa y sus hijos antes de embarcarse rumbo al sur. “Mi señora sabía que yo iba a la guerra”, contó. Días después, su familia lo vio por televisión durante una conferencia de prensa, sin saber que se encontraba a pocas cuadras de su casa.
Años más tarde, su carrera militar lo llevó nuevamente a Tierra del Fuego. Tras pasar por Ushuaia, se radicó definitivamente en Río Grande, donde encontró una comunidad profundamente comprometida con la causa Malvinas.
Desde entonces, se convirtió en uno de los veteranos que más trabajó en la transmisión de la memoria en escuelas y actos públicos, además de participar activamente en la Vigilia por Malvinas, de la que destacó su valor histórico y simbólico.
“Río Grande vive Malvinas, siente Malvinas y va a seguir siendo un ejemplo para el resto del país”, sostuvo.
A 44 años del conflicto, la historia de Luis Jorge Ramírez no solo revive el desembarco del 2 de abril, sino también el compromiso de quienes siguen manteniendo viva la memoria de la causa en la capital nacional de la Vigilia por Malvinas.