Los bosques fueguinos guardan marcas de terremotos ocurridos hace más de un siglo
15:10 | Una investigación publicada en la revista científica Nature Research sostiene que el sistema de fallas Magallanes-Fagnano continúa activo y que algunos bosques fueguinos podrían conservar huellas físicas de terremotos históricos. El trabajo también advierte sobre el potencial sísmico de una de las fronteras tectónicas más singulares del planeta.
Mientras en Tierra del Fuego los sismos suelen percibirse como fenómenos aislados y poco frecuentes, un estudio científico internacional plantea una idea tan inquietante como fascinante: parte de los bosques fueguinos podría estar conservando las marcas físicas de terremotos ocurridos hace más de un siglo.La investigación fue publicada en 2020 en la revista científica Nature Research y analiza el comportamiento del sistema de fallas Magallanes-Fagnano, la enorme estructura tectónica que atraviesa la isla y marca parte del límite entre las placas Sudamericana y Scotia.Lejos de describir una región geológicamente “tranquila”, el trabajo sostiene que Tierra del Fuego se encuentra sobre un sistema tectónico activo, capaz de generar terremotos importantes y con características consideradas excepcionales a nivel mundial.Pero uno de los hallazgos más llamativos aparece lejos de los gráficos sísmicos y los modelos satelitales: en los propios árboles.Durante los trabajos de campo, los investigadores detectaron bosques con árboles inclinados, deformados y quebrados sobre antiguas trazas de falla. Según el paper, algunos troncos muestran señales compatibles con movimientos repentinos del terreno provocados durante terremotos históricos.La hipótesis de los científicos es que esos árboles fueron dañados por rupturas sísmicas y luego retomaron su crecimiento vertical con el paso de los años, dejando una especie de “registro natural” de antiguos terremotos fueguinos.El estudio incluso vincula esas deformaciones con grandes eventos ocurridos hacia fines del siglo XIX y mediados del siglo XX, entre ellos el histórico terremoto de 1949, uno de los más fuertes registrados en el extremo sur sudamericano.La investigación sostiene además que el sistema Magallanes-Fagnano podría ser “uno de los límites tectónicos transcurrentes más angostos, rectos y simples de la Tierra”.Para la geología, esa definición no es menor. Según los autores, fallas de este tipo pueden permanecer largos períodos acumulando tensión para luego liberarla mediante terremotos grandes, en lugar de producir numerosos sismos moderados de manera constante.Los investigadores calcularon además desplazamientos tectónicos de entre 7 y 10 milímetros por año en algunos sectores de la falla, velocidades consideradas elevadas para una estructura continental.Aunque el paper fue publicado hace varios años, el tema volvió a cobrar actualidad tras los recientes movimientos sísmicos registrados al sur de Ushuaia, especialmente el fuerte terremoto ocurrido en el Pasaje de Drake en 2025, que fue percibido en distintas ciudades fueguinas y generó evacuaciones preventivas en sectores costeros.Aquellos episodios reabrieron preguntas sobre la actividad tectónica en el extremo austral y sobre una realidad poco presente en el debate cotidiano de la provincia: bajo el paisaje fueguino continúa moviéndose una frontera tectónica activa.De hecho, el propio estudio advierte que comprender el comportamiento de estas fallas no tiene solamente valor científico. Los autores remarcan la importancia de identificar con precisión las zonas activas para reducir riesgos asociados a infraestructura, deslizamientos, licuefacción del suelo y otros efectos vinculados a grandes terremotos.El trabajo no intenta predecir un sismo inminente ni plantea escenarios alarmistas. Sin embargo, sí deja una conclusión contundente: Tierra del Fuego posee antecedentes históricos de grandes terremotos y evidencia geológica de actividad tectónica continua, visible incluso en algunos de sus propios bosques.