“Lo que vemos es desolación”: taxistas de Río Grande atraviesan crisis “sin precedentes”
05:17 | Así lo sostuvo la presidenta de la Asociación Taximetristas Unidos de Río Grande (ATURG), Griselda Fuentes, sobre la situación que atraviesa el sector. “Hoy trabajamos prácticamente para comer en el día”, afirmó.
La presidenta de la Asociación Taximetristas Unidos de Río Grande (ATURG), Griselda Fuentes, se refirió a la situación que atraviesa el sector a raíz de la crisis económica nacional y su impacto en la ciudad, asegurando que “hoy trabajamos prácticamente para comer en el día”.La dirigente sostuvo que la actividad atraviesa uno de los momentos más difíciles de los últimos años y aseguró que muchos trabajadores “ya no logran sostener los costos básicos de funcionamiento”.Fuentes explicó que la actividad del taxi depende directamente del nivel de ingresos de la población y que el impacto de la pérdida de empleo se siente de forma inmediata en las calles. “Si la gente pierde el trabajo o deja de tener dinero, automáticamente deja de usar el taxi”, señaló en diálogo con FM La Isla de Río Grande.La titular de ATURG también apuntó al crecimiento de plataformas digitales como Uber y DiDi, que modificaron por completo la dinámica del transporte urbano. Según indicó, actualmente casi todos los taxistas utilizan aplicaciones para conseguir viajes, aunque cuestionó los porcentajes de comisión que retienen algunas empresas.En ese sentido, sostuvo que Uber descuenta hasta un 40 % del valor de cada viaje, reduciendo considerablemente la ganancia final de los choferes. “La gente paga una tarifa determinada, pero al trabajador le llega mucho menos y ese dinero además no queda en la ciudad”, manifestó.La dirigente remarcó además que cambió la forma en que los usuarios solicitan el servicio. “Ya casi no existe la imagen de levantar la mano en la calle para pedir un taxi. Todo pasa por aplicaciones o mensajes de WhatsApp”, explicó.Otro de los puntos más críticos mencionados por Fuentes fue la fuerte caída de la recaudación diaria. Según detalló, luego de descontar combustible y gastos operativos, muchos choferes terminan la jornada con ingresos que apenas oscilan entre los 40 y 60 mil pesos.“El combustible aumenta constantemente y mantener el auto se volvió casi imposible”, advirtió. Como ejemplo, mencionó el elevado costo de los neumáticos y otros repuestos esenciales, situación que llevó a la asociación a buscar convenios con comercios para facilitar formas de pago a los afiliados.La crisis también afecta la continuidad laboral de muchos trabajadores del sector. Fuentes aseguró que varios taxistas no pudieron sostener las cuotas de sus vehículos y terminaron perdiéndolos, dejando licencias sin actividad. A eso se suma, según denunció, el crecimiento del transporte informal sin controles ni habilitaciones.“La palabra que mejor define lo que vemos es desolación”, afirmó la dirigente al describir el panorama actual de Río Grande. Relató que la ciudad muestra cada vez menos movimiento comercial, locales cerrados, negocios en alquiler y una notable reducción de la circulación de personas.Finalmente, Fuentes expresó su preocupación por la falta de perspectivas de recuperación a corto plazo y comparó la situación actual con otras crisis económicas que atravesó el país. “He vivido momentos difíciles en el taxi, pero nunca algo tan prolongado y profundo como esto”, concluyó.