León XIV y el recuerdo del Papa que ayudó a evitar una guerra en Tierra del Fuego
La confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, vuelve a poner en la memoria un capítulo clave para Tierra del Fuego y para la historia reciente del país: la mediación de Juan Pablo II en el conflicto por el Canal Beagle, que permitió desactivar una guerra entre Argentina y Chile. El viaje del nuevo pontífice marcará el regreso de un Papa al país después de 39 años. La última visita papal a suelo argentino fue en abril de 1987, cuando san Juan Pablo II en
La confirmación de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, vuelve a poner en la memoria un capítulo clave para Tierra del Fuego y para la historia reciente del país: la mediación de Juan Pablo II en el conflicto por el Canal Beagle, que permitió desactivar una guerra entre Argentina y Chile.
El viaje del nuevo pontífice marcará el regreso de un Papa al país después de 39 años. La última visita papal a suelo argentino fue en abril de 1987, cuando san Juan Pablo II encabezó una extensa gira pastoral con un fuerte mensaje de paz, luego de la firma del Tratado de Paz y Amistad entre ambos países.
Para Tierra del Fuego, aquel proceso tuvo un significado especial. A fines de la década de 1970, Argentina y Chile estuvieron al borde de un enfrentamiento armado por la soberanía de las islas Picton, Nueva y Lennox, ubicadas al sur del Canal Beagle.
En diciembre de 1978, con tropas movilizadas y la posibilidad de una guerra cada vez más cercana, la Santa Sede intervino a pedido de ambos gobiernos. Juan Pablo II designó como mediador al cardenal Antonio Samoré, cuya gestión logró frenar el conflicto e iniciar un extenso camino de negociación diplomática.
Después de casi seis años de conversaciones, el 29 de noviembre de 1984 Argentina y Chile firmaron en el Vaticano el Tratado de Paz y Amistad. El acuerdo estableció los límites definitivos en la zona austral y abrió una nueva etapa de cooperación entre ambos países. En Argentina, la propuesta fue respaldada mediante un plebiscito impulsado por el presidente Raúl Alfonsín.
Cuando Juan Pablo II regresó a la Argentina en 1987, el sentido de su visita estuvo directamente vinculado con esa paz alcanzada. Durante su discurso en la Casa Rosada afirmó que llegaba “en tiempos de paz” para conmemorar la feliz conclusión de la mediación papal entre Argentina y Chile, y destacó que ambos pueblos habían demostrado que era posible alcanzar “una paz honrosa, sólida y justa”.
En aquella gira, el pontífice fue recibido por Alfonsín y desarrolló una amplia agenda pastoral en distintas ciudades del país. En Buenos Aires encabezó la Jornada Mundial de la Juventud, mientras que también visitó Córdoba, Mendoza, Bahía Blanca, Paraná, Rosario, Salta, Tucumán, Corrientes y Viedma.
La llegada de León XIV abrirá ahora un nuevo capítulo en el vínculo entre la Iglesia y la Argentina. Será la primera visita del nuevo pontífice al país y pondrá fin a una ausencia de casi cuatro décadas, luego del pontificado de Francisco, quien, pese a ser argentino, no regresó durante sus años al frente de la Iglesia Católica.
En Tierra del Fuego, la visita también invita a recordar el rol decisivo que tuvo la Santa Sede en la resolución pacífica del conflicto del Beagle. Aquel episodio no solo evitó una guerra entre dos países vecinos, sino que marcó para siempre la historia de la región austral.