La inmobiliaria de los Kirchner era lavado de dinero
La Unidad de Información Financiera (UIF) acusa a la sociedad inmobiliaria de la familia Kirchner de que el 88% de su facturación sirvió para el lavado de activos provenientes de la corrupción en la obra pública y que la familia presidencial participó de manera activa en el andamiaje estructurado en el reciclaje de dinero de contratos públicos y beneficios impositivos otorgados a los grupos empresariales de Lázaro Báez e Indalo.
La Unidad de Información Financiera (UIF) acusa a la sociedad inmobiliaria de la familia Kirchner de que el 88% de su facturación sirvió para el lavado de activos provenientes de la corrupción en la obra pública.
La acusación tiene lugar en el marco de la Causa Hotesur-Los Sauces, indicó Infobae, y de acuerdo a su dictamen, los integrantes de la familia presidencial participaron de manera activa en el andamiaje estructurado en el reciclaje de dinero de contratos públicos y beneficios impositivos otorgados a los grupos empresariales de Lázaro Báez e Indalo.
Esta estructura que la UIF resalta tenía el liderazgo, según dicha entidad, de Cristina Kirchner bajo la figura de jefa de una asociación ilícita, y habría coordinado, planificado y comandado a la misma entre 2009 y 2016.
El sistema de lavado de activos que tenía a Los Sauces como centro, absorbía dinero de Austral Construcciones, Kank y Costilla, Loscalzo y Del Curto, Valle Mitre, Álcalis de la Patagonia, y otras empresas.
Esta misma sociedad inmobiliaria-familiar comenzó su existencia el 7 de noviembre de 2006 con el aval de Néstor kirchner, Cristina Kirchner y Máximo Kirchner. Mientras el expresidente entre 2003 y 2007 estuvo vivo, su sucesora fungió como directora suplente.
Tras el fallecimiento de Néstor Kirchner, Cristina asumió como jefa de hecho, mientras que su hijo mayor adquirió mayores roles en la parte organizacional del esquema. Por su parte, Florencia Kirchner no formó parte inicial de la sociedad.