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La emoción de Tito: el caboverdiano que salió a festejar por las calles de Río Grande

Critica Sur

19:54 | Para Tito, vecino de Río Grande desde hace 14 años, el 0 a 0 de Cabo Verde frente a España tuvo sabor a victoria. La selección africana disputa su primer Mundial y logró sumar ante uno de los grandes candidatos, desatando festejos a miles de kilómetros de casa.

El empate sin goles entre Cabo Verde y España en el Mundial desató una celebración especial en las calles de Río Grande. No se trató de una multitud, sino de un vecino que llevaba años esperando un momento como este.Tito nació en Cabo Verde, llegó a la Argentina hace 20 años y desde hace 14 vive en Río Grande, donde formó su familia junto a su esposa Eugenia y su hija fueguina Helena. Este lunes salió a festejar por la ciudad después de que su selección consiguiera un histórico 0 a 0 frente a España en su primera participación mundialista."Cabo Verde tiene apenas 500 mil habitantes. Es un país muy chico y estar jugando un Mundial contra uno de los mejores equipos del mundo ya era una victoria para nosotros", contó Tito a Critica Sur.  La clasificación al Mundial ya había sido un hecho histórico para este pequeño archipiélago africano ubicado frente a la costa occidental de África. Sin embargo, el empate ante una potencia como España elevó aún más la ilusión de todo un pueblo."No importaba el resultado. Con estar en el Mundial ya habíamos ganado. Pero lo que pasó hoy tiene un sabor distinto. Para nosotros esto vale como una victoria", aseguró.La emoción también llegó hasta Tierra del Fuego. Tito recibió mensajes durante toda la jornada de amigos, vecinos y conocidos que siguieron el partido y lo felicitaron por el resultado."Soy el único caboverdiano nacido en Cabo Verde que conozco viviendo en Río Grande. Hay descendientes, pero nacido allá soy el único. Hoy me llegaron mensajes por todos lados", relató.Mientras compartía videos y fotos de los festejos, explicó que para él cada partido de Cabo Verde es una mezcla de nostalgia, orgullo y pertenencia. "Tenemos cábalas para Argentina, para Boca, para Benfica. Hoy sumamos una más para Cabo Verde", bromeó.¿Cuál es la cábala? "Mates amargos en la mesa mirando el partido. No se levanta de la silla mientras la pelota esté en juego", aseguró.Hace cuatro años que no puede regresar a su país natal, pero el Mundial le permitió sentirse un poco más cerca de sus raíces. "Disfrutamos este momento en familia. Es como tener un pedacito de Cabo Verde acá, en Río Grande", resumió.Para una selección que debuta en la máxima cita del fútbol y para un país de apenas medio millón de habitantes, el empate frente a España quedará en la historia. Y en una ciudad del extremo sur del mundo, también tuvo su festejo particular.