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La degradación ambiental ya impacta en la calidad de vida

El Sureño

En el marco del Día Mundial del Ambiente, la Lic. en Ciencias Ambientales de la Facultad de Agronomía de la UBA, Lucía Yánez, alertó sobre el debilitamiento de las políticas…

En el marco del Día Mundial del Ambiente, la Lic. en Ciencias Ambientales de la Facultad de Agronomía de la UBA, Lucía Yánez, alertó sobre el debilitamiento de las políticas ambientales en Argentina y destacó la necesidad de fortalecer el rol del Estado para enfrentar los desafíos del cambio climático, la pérdida de ecosistemas y la creciente vulnerabilidad social.

“La situación ambiental del país es compleja y preocupante”, advirtió la especialista. Según explicó, nuestro país cuenta con un marco normativo ambiental “robusto” y con una sociedad cada vez más consciente de las problemáticas ambientales.

Sin embargo, aseguró que en los últimos años se ha registrado un proceso de debilitamiento institucional, reflejado en la desjerarquización de organismos ambientales, los recortes presupuestarios y la flexibilización de las regulaciones destinadas a la protección del ambiente. A este escenario se suma el impacto cada vez más visible de fenómenos extremos, como inundaciones, sequías e incendios.

Para Yánez, la degradación ambiental dejó de ser una problemática exclusiva de especialistas. Sus efectos ya se reflejan en la vida cotidiana de la población a través de dificultades vinculadas al acceso al agua segura, a los alimentos, a la tierra y a entornos saludables. Estos impactos afectan con mayor intensidad a los sectores más vulnerables, lo que profundiza las desigualdades sociales existentes. “Las problemáticas ambientales son también problemáticas sociales”, afirmó.

La especialista, quien además es la coordinadora técnica del Centro Interdisciplinario de Estudios en Políticas Ambientales (CIEPA), sostuvo que uno de los principales desafíos que enfrenta la Argentina es sostener y fortalecer políticas ambientales que históricamente contaron con amplios consensos sociales y políticos. En ese sentido, expresó preocupación por los procesos de desregulación que afectan herramientas de protección ambiental y remarcó que el debate no debe plantearse como una oposición entre ambiente y desarrollo.

“La discusión de fondo no debería plantearse como una disyuntiva entre ambiente y desarrollo, sino en cómo construir un modelo capaz de generar producción, empleo y mejorar la calidad de vida de las personas sin comprometer los ecosistemas”, señaló.

Yánez destacó, además, que nuestro país posee una larga trayectoria en la construcción de marcos normativos para la protección de los bienes comunes naturales, y señaló a la Ley de Bosques Nativos como una referencia en materia de política ambiental, por haber surgido del consenso social y la participación ciudadana.

Entre las prioridades para los próximos años, mencionó la necesidad de fortalecer las capacidades estatales en materia ambiental, proteger ecosistemas estratégicos y consolidar los procesos de ordenamiento ambiental del territorio; promover modelos de producción y consumo responsables y afianzar las políticas de adaptación y gestión integral del riesgo.

Finalmente, destacó que la conciencia ambiental de la sociedad argentina ha crecido de manera significativa y llamó a transformar esa preocupación en una participación más activa en la toma de decisiones. “El ambiente atraviesa nuestra vida cotidiana. Su cuidado debe entenderse como una responsabilidad colectiva y un imperativo social”, concluyó.