miTDF · Ver nota completa

La chaqueta amarilla, la avispa que llegó a Tierra del Fuego y logró adaptarse al clima fueguino

Critica Sur

10:24 | La especie, originaria de Eurasia y el norte de África, fue detectada en territorio fueguino en 2013. Su capacidad de adaptación le permitió extenderse por la Patagonia y establecerse incluso en ambientes fríos. Los especialistas advierten sobre sus efectos en la biodiversidad y los riesgos para las personas.

La avispa conocida como chaqueta amarilla (Vespula germanica) logró expandirse desde el norte de la Patagonia hasta el extremo sur del continente, incluyendo Tierra del Fuego, donde su presencia está documentada desde hace más de una década.

Se trata de una especie exótica invasora que se caracteriza por su coloración amarilla y negra, su comportamiento oportunista y sus picaduras dolorosas. Su presencia representa un desafío ambiental y sanitario, especialmente en lugares donde se desarrollan actividades recreativas al aire libre.

 

Su llegada a Tierra del Fuego

La expansión de esta avispa en Argentina comenzó a registrarse hacia 1980 en el norte de Neuquén. Desde entonces, avanzó hacia el sur a una velocidad promedio estimada de 37 kilómetros anuales.

En Tierra del Fuego, los primeros ejemplares fueron identificados en febrero de 2013 en la Estancia San Pablo, sobre la costa atlántica de la isla.

Posteriormente, investigadores del CADIC-CONICET documentaron su presencia en distintos sectores del territorio fueguino, especialmente en la zona central, aunque también se registraron ejemplares en Ushuaia.

Los especialistas consideran que el traslado accidental de ejemplares en vehículos, cargas, equipajes o embarcaciones pudo haber contribuido a su llegada a la isla, superando barreras naturales como el estrecho de Magallanes.

 

Una preocupación para los espacios naturales de la provincia

Uno de los aspectos que genera preocupación es su impacto sobre los ecosistemas fueguinos.

La chaqueta amarilla se alimenta de insectos, frutas, néctar, carne y restos orgánicos. Esta dieta variada le permite encontrar alimento en diferentes ambientes, pero también favorece la competencia con especies nativas.

Su presencia fue identificada incluso en el Parque Nacional Tierra del Fuego. Según documentación de la Administración de Parques Nacionales, se detectaron numerosos nidos en sectores como Laguna Verde y el antiguo camping del lago Roca, donde los alimentos y residuos de los visitantes pueden atraer a estos insectos.

La especie también puede representar una molestia para quienes realizan caminatas, actividades de camping, excursiones y otras propuestas al aire libre.

 

Cómo reconocerla y por qué hay que tener precaución

La chaqueta amarilla presenta un cuerpo amarillo con marcas negras y puede construir sus nidos bajo tierra, en cavidades de árboles o incluso en construcciones.

A diferencia de las abejas, posee un aguijón que no pierde al picar, por lo que puede hacerlo varias veces.

Aunque no ataca necesariamente a las personas, puede reaccionar cuando se siente amenazada o cuando alguien se aproxima demasiado a su nido.

Sus picaduras provocan dolor e inflamación y pueden ocasionar reacciones alérgicas graves en personas sensibles.

Los especialistas recomiendan evitar los movimientos bruscos y no intentar golpearla o espantarla.

También aconsejan mantener los alimentos tapados durante las actividades al aire libre, evitar dejar residuos expuestos, utilizar calzado y prestar atención a posibles nidos en el suelo.

Ante una picadura, se recomienda lavar la zona con agua y jabón y aplicar frío local. Si aparecen dificultades para respirar, hinchazón de la cara o una reacción alérgica generalizada, es necesario buscar asistencia médica de inmediato.

Con la llegada de la primavera y el verano, cuando aumenta la actividad de estas avispas, conocer sus características y adoptar medidas de prevención resulta especialmente importante para quienes disfrutan de los espacios naturales de Tierra del Fuego.