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La Armada refuerza Hito 1 mientras el Danstar navega hacia Magallanes para abrir la ruta a Malvinas

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La Armada supervisó el puesto de Hito 1 en cabo Espíritu Santo mientras el carguero chileno Danstar se dirige a Magallanes para acondicionarse y abrir, a más tardar en diciembre, una ruta comercial a las Islas Malvinas.

RÍO GRANDE.- Mientras el carguero chileno Danstar ya navega desde Valparaíso hacia Magallanes para acondicionarse en los astilleros de la Armada de Chile, la Armada Argentina reforzó en estos días su presencia en el extremo norte de Tierra del Fuego. El contralmirante Guillermo Alberto Prada, comandante del Área Naval Austral, y el capitán de navío Sebastián Mariano Carrasco, jefe de la Brigada de Infantería de Marina Austral, supervisaron el Puesto de Vigilancia y Control del Tráfico Marítimo (PVYCTM) Hito 1, en cabo Espíritu Santo, a bordo de un helicóptero Fennec. Es la mirada argentina sobre el Atlántico Sur: presencia, vigilancia y reivindicación soberana, sin improvisaciones.

Hito 1 no es un puesto simbólico. Está próximo a la boca oriental del Estrecho de Magallanes y forma parte del sistema con el que la Armada observa el tráfico marítimo en aguas australes. Según Gaceta Marinera y medios fueguinos, Prada dialogó con el personal sobre las tareas cotidianas de observación y revisó las condiciones de habitabilidad. La Armada también avanza mejoras en Buen Suceso y en el puesto Comandante Luis Piedrabuena, en Isla de los Estados. Donde hay mar argentino, tiene que haber bandera argentina.

El Danstar, de bandera chilena y operado por Easter Island Logistics, partió el 29 de octubre desde Valparaíso rumbo a Magallanes para prepararse en ASMAR y abrir, a más tardar a comienzos de diciembre, una ruta comercial regular entre Punta Arenas y Puerto Argentino. El trayecto, de unos 900 kilómetros por el Estrecho de Magallanes, demoraría dos días y medio. Transportaría alimentos, lácteos, madera, cemento, gas licuado y maquinaria, bajo contrato con la Falkland Islands Development Corporation, el organismo de desarrollo de la administración ilegal británica. Hoy las islas se abastecen, entre otras vías, con un servicio desde Montevideo y un vuelo semanal de LATAM desde Punta Arenas. La nueva ruta acortaría a la mitad la distancia marítima continental.

Chile presenta la operación como “un negocio entre privados”. El argumento no resiste el cruce con los hechos. La Municipalidad de Punta Arenas participó en la rueda de negocios que armó el vínculo. El alcalde Claudio Radonich habló de ventas por 20 millones de dólares anuales y dijo querer que su ciudad sea “el supermercado y homecenter de las islas”. El buque se acondicionará en astilleros de la Armada chilena. Y el 20 de diciembre de 2011, Chile firmó junto al Mercosur el compromiso de impedir el ingreso a sus puertos de buques con la bandera ilegal de las Islas Malvinas. El Danstar navega con bandera chilena y, con eso, elude la letra de aquella declaración. El espíritu, que era no colaborar con la ocupación, queda en entredicho. Un vecino que reivindica amistad no debería abaratar la logística de quien usurpa territorio argentino.

La respuesta de la Argentina tiene que ser firme y ordenada. El Decreto 256/2010 exige autorización previa a todo buque que atraviese aguas jurisdiccionales argentinas en dirección a Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, o que cargue mercaderías para esos puertos. El canciller Pablo Quirno descartó abordar o atacar el buque y eligió la vía pacífica y diplomática, sin renunciar a advertir que quien contribuya a la exploración o explotación ilegítima de recursos argentinos difícilmente aspirará a compartir el crecimiento del país. Esa línea, firmeza sin aventurerismo, es la que conviene a una Nación que defiende su soberanía con derecho internacional y presencia en el sur.

En paralelo, el Gobierno del presidente Javier Milei lleva la pelea donde duele. El 13 de octubre la Argentina pidió al Tribunal Internacional del Derecho del Mar medidas provisionales contra la explotación británica de hidrocarburos en la Cuenca Malvinas Norte. Las audiencias serán el 10 y 11 de noviembre en Hamburgo. En Diputados, el oficialismo obtuvo dictamen de mayoría del proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional, la llamada Ley Malvinas, con sesión tentativa el 12 de noviembre. En Tierra del Fuego, la Justicia federal de Río Grande ordenó a Rockhopper y Navitas frenar el avance de Sea Lion hasta que haya evaluación ambiental ante autoridades argentinas. Y la Provincia denunció a Navitas ante la Autoridad de Valores de Israel por minimizar ante inversores los riesgos jurídicos y geopolíticos de operar sin autorización argentina. Son frentes distintos de una misma causa: Malvinas son argentinas.

El Danstar no modifica el título de soberanía. Pero abarata, normaliza y hace más sostenible la ocupación británica. Por eso importa Hito 1. Por eso importa la Base Naval Integrada de Ushuaia y cada puesto que mantiene viva la mirada nacional sobre el Atlántico Sur. La agenda fueguina tiene que ser Malvinas: soberanía, orgullo patriótico y reivindicación permanente. Chile eligió facilitar el negocio de la Corona. La Argentina elige estar presente, aplicar la ley y pelear en los tribunales. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas.