“Inolvidable y eterno»… Buen viaje querido Indio Solari
El líder de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota falleció esta mañana en su hogar. Padecía mal de Parkinson desde hace 10 años aproximadamente. BUENOS AIRES (NA).- Carlos Alberto…
El líder de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota falleció esta mañana en su hogar. Padecía mal de Parkinson desde hace 10 años aproximadamente.
BUENOS AIRES (NA).- Carlos Alberto «El Indio» Solari, uno de los referentes del rock en Argentina, murió esta mañana a los 77 años, a causa del mal de Parkinson que padecía desde hace 10 años aproximadamente, tal como indicaron fuentes oficiales.
Según el parte policial al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, la Unidad Fiscal 2 de Ituzaingó se presentó en su hogar para constatar el deceso del artista y, tras informar las averiguaciones por el causante, consideraron que «nada indica o señala» otro motivo.
El cantante fue reconocido como una de las figuras más influyentes y enigmáticas de la historia del rock argentino que alcanzó una dimensión mítica como líder y principal compositor de la banda Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, un fenómeno cultural que se convirtió en un símbolo de independencia artística y convocatoria popular en la década de los ’70.
Con una de las discografías más influyentes en su género, la agrupación se hizo de álbumes emblemáticos como «Gulp!», «Oktubre», «Lobo suelto, cordero atado» y «Luzbelito».
Tras la disolución de la banda en 2001, el músico se desempeñó como solista y mantuvo una convocatoria multitudinaria en cada presentación junto a «Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado». El primer compilado solista llegó con «El Tesoro de los Inocentes» en 2004.
En esta instancia, se sumaron trabajos como «Porco Rex» y «El perfume de la tempestad». Obras que no sólo se hicieron del impacto cultural y la mirada crítica social, sino que marcaron un estilo a través de la densidad poética de sus letras.
El reconocimiento Honoris Causa de la UBA y su último mensaje grabado
Entre sus acercamientos más recientes al público, el artista recibió un homenaje por parte de la Universidad de Buenos Aires que le otorgó el doctorado Honoris Causa, con un acto en el Aula Magna de la Facultad de Medicina y el músico envío un mensaje en agradecimiento por la distinción.
En el mismo acto, que se lo pudo ver en simultáneo a través de una pantalla ubicada en la Plaza Houssay, el guitarrista e integrante de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, Gaspar Benegas, junto a un octeto de cuerdas, interpretaron diez canciones del Indio, que fueron ovacionados por el público presente.
La reunión fue presidida por el rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Ricardo Gelpi que definió al intérprete como “un artista que hizo de la originalidad una ética, construyó uno de los lazos más intensos entre un músico y su comunidad que registre la historia cultural del país y, que demostró que la mayor ambición posible no es la fama ni el dinero sino la justificación de una vida entera a través del trabajo”.
Las misas ricoteras: un movimiento cultural paralelo
Aunque su perfil más reconocido se enfoca en el ámbito musical, desde joven desarrolló intereses vinculados al arte, la literatura y la contracultura. Éstos conocimientos se vieron reflejados en letras cargadas de metáforas y referencias literarias que se trasformaron en objeto de análisis y devoción para miles de seguidores.
Con el paso de los años, los recitales de «Los Redonditos de Ricota» comenzaron a ser conocidos popularmente como «misas ricoteras», una denominación surgida por la devoción de sus seguidores y por la capacidad de convocatoria que alcanzó la banda en distintos puntos del país.
Así, en su momento solista, también alcanzó dimensiones inéditas con cientos de miles que abarcaban varias generaciones de seguidores: en 2016, su show en Tandil reunió alrededor de 250.000 personas y, un año después, el recital de Olavarría congregó entre 300.000 y 400.000 asistentes.
El pasado 11 de marzo se cumplió un nuevo aniversario de aquella histórica jornada que terminó por constituirse como el último concierto en vivo de «El Indio» Solari en Olavarría que marcó el cierre definitivo de las peregrinaciones.
Los fanáticos provenientes de todos los puntos cardinales del país se congregaron en el predio rural La Colmena donde se realizó el ritual del apagón general y, con las luces del predio completamente extintas, una introducción instrumental comenzó a sonar a través de las imponentes torres de sonido.
Virginia Mones Ruiz, el gran amor del Indio Solari y su apoyo en los años más difíciles
Durante décadas, construyó una figura artística atravesada por el misterio. Mientras millones de fanáticos intentaban descifrar al hombre detrás de las canciones, él eligió resguardar aquello que consideraba sagrado: su vida familiar.
Junto a Virginia Mones Ruiz encontró un amor que lo acompañó prácticamente toda su vida adulta. La pareja comenzó su historia en 1986 y tres años después se casó. Desde entonces compartieron un camino marcado por la discreción, lejos de la exposición mediática que suele rodear a las grandes figuras populares.
Virginia fue mucho más que una compañera sentimental. Quienes conocen la historia del músico la señalan como una presencia constante, una figura fundamental en los momentos de mayor éxito, pero también en los desafíos personales y de salud que atravesó el artista.
A finales del año 2000 nació Bruno Solari, el único hijo de la pareja. Fiel a su decisión de proteger la intimidad de los suyos, el Indio evitó durante años cualquier exposición pública de su hijo. En una época donde la vida privada suele convertirse en espectáculo, eligió exactamente lo contrario: preservar su mundo familiar.
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