Inauguran una Biblioteca en la Base Carlini de la
En un gesto federal que también llama a repensar la dimensión cultural y territorial de la noción de soberanía.
Resuelta la formalidad de la firma de un convenio entre la Biblioteca y la Secretaría de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur en el que se acordó garantizar una presencia física en nuestro territorio antártico del patrimonio bibliográfico argentino, los empleados de la Biblioteca se pusieron a trabajar en una selección de ejemplares que “diera fe” del acervo cultural nacional. (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});Los libros llegarán en los próximos días si las condiciones climáticas lo permiten, después de un largo recorrido que, de alguna forma, da cuenta de la extensión territorial. El viernes pasado salieron del emblemático edificio de Clorindo Testa y, en un avión, llegaron a Río Gallegos. De allí, pasaron a un Hércules que tardó cuatro horas en llevarlos a la Base Marambio, donde finalmente fueron alojados en el depósito del rompehielos cuidadosamente embalados.Dos trabajadores de la Biblioteca Nacional son los encargados de custodiar de cerca la peripecia oceánica de estas cajas: el director de Cultura, Guillermo David, y el director de Administración, Roberto Arno.“En esta primera etapa, la biblioteca -que nació de un convenio entre la institución y la Cancillería, que formalmente será un `espacio cultural´- contará con los libros publicados por el sello de la Biblioteca y también estarán las revistas y catálogos de exposiciones”, adelanta David, mientras recorre en el Irízar el Estrecho Gerlache. Y cuenta los planes: si el tiempo acompaña, cruzarán el Círculo Polar Antártico y el sábado llegarán a la Base Carlini.La instalación en suelo antártico de la “sede” tiene la relevancia que da lo institucional y, además, la cantidad de ejemplares para esta primera etapa. Sin embargo, se inscribe en el marco de cierta voluntad coordinada en la gestión cultural para reconocer (y habitar en todos los sentidos) la Antártida como parte del territorio nacional. En los primeros días de febrero, el el Centro Cultural Borges envió a la Base Marambio libros de fotoperiodismo, obras de Jorge Luis Borges, cuentos de Mariana Enriquez, un ejemplar de Cortázar ilustrado por Isol y también novelas japonesasLa Base Carlini -en la costa sur de la caleta Potter, sobre la bahía Guardia Nacional, en isla 25 de Mayo- está en una zona del continente blanco formada por lomadas suaves. En las instalaciones, un equipo de científicos investiga en biología marina y además cuenta con una dotación permanente de buzos de Ejército. Ahora, también se podrán acceder, estudiar y resignificar con su “lectura antártica” a buena parte de los autores del dream team de la literatura y el pensamiento nacional.Fuente Telam