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Gracias, Scaloneta: somos 47 millones orgullosos de esta Selección

Ushuaia Noticias

Argentina volvió a jugar una final del mundo y se consagró subcampeona tras un inolvidable Mundial 2026. Con un jugador menos durante gran parte del tramo decisivo y un Emiliano «Dibu» Martínez monumental, el equipo de Lionel Scaloni dejó una nueva muestra de carácter y reafirmó que sigue entre las mejores selecciones del planeta. Hay […]

Argentina volvió a jugar una final del mundo y se consagró subcampeona tras un inolvidable Mundial 2026. Con un jugador menos durante gran parte del tramo decisivo y un Emiliano «Dibu» Martínez monumental, el equipo de Lionel Scaloni dejó una nueva muestra de carácter y reafirmó que sigue entre las mejores selecciones del planeta.
Hay partidos que se recuerdan por un título y otros por la forma en que un equipo representa a su país. La final del Mundial 2026 quedará entre esos encuentros que, más allá del resultado, reflejaron el espíritu de una Selección que nunca dejó de creer.
Argentina disputó una nueva final del mundo frente a España y llevó la definición hasta el tiempo suplementario. Recién a los 106 minutos, Ferran Torres encontró el gol que definió el campeonato. La Albiceleste cerró así un torneo extraordinario con un subcampeonato que vuelve a colocarla entre las dos mejores selecciones del planeta.
La gran figura argentina fue Emiliano «Dibu» Martínez. El arquero protagonizó una actuación memorable con siete atajadas decisivas que sostuvieron la ilusión albiceleste durante todo el partido. Sus intervenciones evitaron que la diferencia fuera mayor y mantuvieron con vida a un equipo que nunca bajó los brazos.
La final también dejó acciones que seguirán siendo motivo de análisis. La expulsión de Enzo Fernández, un gol anulado a la Argentina y otras decisiones arbitrales marcaron un encuentro de máxima intensidad.
Con un futbolista menos durante gran parte del tramo decisivo, el equipo de Lionel Scaloni dejó de tener el control del juego y apeló al esfuerzo colectivo. Orden, sacrificio y compromiso fueron las herramientas para resistir ante una selección española que recién pudo desnivelar en el tiempo suplementario.
Perder una final duele. Nadie juega un Mundial para salir segundo. Pero esta generación volvió a demostrar que sabe competir hasta el último minuto y representar al país con orgullo. Como resumió Lionel Scaloni tras el partido: «Cuando se gana está todo bien y cuando se pierde hay que hacer reset y volver a comenzar».
El fútbol es fútbol. A veces se gana y otras se aprende. Esta Scaloneta consiguió algo que trasciende cualquier resultado: volvió a unir a millones de argentinos detrás de una misma camiseta. Son momentos para fortalecer a todo el país, valorar el camino recorrido y acompañar a un grupo que escribió otra página inolvidable de nuestra historia deportiva. Gracias, Scaloneta. Somos 47 millones orgullosos de esta Selección.