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Gracias, Leo

Ushuaia Noticias

Después de 20 años, Lionel Messi anunció que no volverá a vestir la camiseta argentina. Se va campeón del mundo, bicampeón de América y protagonista de una de las historias más extraordinarias del fútbol. Pero también se va algo más: una manera de entender la Selección, de sufrirla, esperarla y volver a creer. Hay despedidas […]

Después de 20 años, Lionel Messi anunció que no volverá a vestir la camiseta argentina. Se va campeón del mundo, bicampeón de América y protagonista de una de las historias más extraordinarias del fútbol. Pero también se va algo más: una manera de entender la Selección, de sufrirla, esperarla y volver a creer.
Hay despedidas que anuncian el final de una carrera. Y hay otras que anuncian el final de una época.
La de Lionel Messi con la Selección Argentina pertenece a las dos.
El capitán confirmó este lunes que deja el equipo nacional después de más de dos décadas, en una decisión que comenzó a madurar inmediatamente después de la final del Mundial 2026. Messi escribió su carta el 21 de julio, apenas dos días después de la derrota ante España, y reconoció que el dolor terminó de convencerlo de que había llegado el momento.
“Me vacié, ya no tengo más para dar”, escribió.
No es una frase menor para un futbolista que durante años pareció obligado a demostrar que todavía podía dar algo más.
Porque la historia de Messi con la Selección también fue una historia de resistencia. Antes de Qatar, antes de la Copa América y antes de que el país volviera a celebrar, hubo finales perdidas, críticas, frustraciones y hasta un anuncio de retiro.
Hubo quienes llegaron a preguntarse si alguna vez podría ser campeón con Argentina.
Messi respondió jugando.
La Copa América 2021 rompió una sequía de 28 años. La Finalissima confirmó que aquel equipo tenía algo diferente. Qatar 2022 convirtió al capitán en campeón del mundo y cerró una herida que parecía destinada a acompañarlo para siempre.
Después llegó otra Copa América y, en 2026, una nueva final del mundo.
El resultado esta vez no fue el esperado. España se quedó con la Copa. Messi, en cambio, decidió quedarse con algo más importante: la certeza de haberlo dado todo.
EL HOMBRE DETRÁS DE LA CAMISETA
Hay algo profundamente argentino en esta historia.
Durante años, Messi fue discutido por no cantar el himno, por no tener el carácter que algunos esperaban, por perder finales o por parecer demasiado distante. Se le pidió que fuera Maradona, que fuera líder, que fuera caudillo.
Terminó siendo Messi.
Y construyó otra forma de liderazgo: la del que habla menos y juega; la del que sostiene cuando las cosas salen mal; la del que vuelve después de perder.
Por eso su despedida no es solamente deportiva.
También marca el cierre de una generación que aprendió a convivir con la derrota y finalmente volvió a conocer la gloria.
Quizás por eso las palabras de la periodista Sofi Martínez, después del anuncio, adquieren otra dimensión. La misma periodista que en Qatar 2022 le habló a Messi de todo lo que había conseguido atravesar en los argentinos volvió a despedirlo ahora con una frase que resume algo difícil de explicar con estadísticas: “Atravesaste a cada uno de los argentinos para siempre y de una manera mucho más fuerte que ganando títulos”.
Porque Messi fue goles y títulos. Fue finales, penales, festejos y lágrimas.
Pero también fue otra cosa.
Fue el nombre que apareció en las camisetas de miles de chicos. El póster en una habitación. La figurita repetida en un álbum. El grito de un padre, un hijo y un abuelo mirando el mismo partido. La camiseta heredada, la bandera en el balcón, la familia reunida frente a una pantalla.
Fue una historia compartida por generaciones.
Para algunos, Messi fue el jugador que acompañó toda su infancia. Para otros, el futbolista que les devolvió la ilusión después de años de derrotas. Y para los más chicos, será ese nombre que estuvo en el centro de la Selección cuando Argentina volvió a levantar la Copa del Mundo.
Por eso cuesta hablar simplemente de retiro.
Se retira el jugador de la Selección.
No se retira lo que dejó.
“Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera”, escribió Messi.
Y quizás ahí esté la imagen más fuerte de esta despedida.
El hombre que durante 20 años caminó delante de todos, ahora se corre un paso y se convierte en uno más.
El capitán deja la camiseta.
La camiseta, seguramente, no lo va a dejar a él.
Argentina tendrá que aprender, una vez más, a jugar sin Messi.
Pero esta vez hay una diferencia.
Ya no queda una deuda pendiente.
Queda una historia.
Y una historia que, para millones de argentinos, también es parte de la propia.