FINNOVA presentó el informe “¿Qué ciudad queremos?” y rechazó el proyecto de ampliación del ejido urbano de Ushuaia
En un contexto de fuerte preocupación social por el proyecto de ampliación del ejido urbano de Ushuaia, FINNOVA presentó el informe técnico ¿Qué ciudad ...
En un contexto de fuerte preocupación social por el proyecto de ampliación del ejido urbano de Ushuaia, FINNOVA presentó el informe técnico ¿Qué ciudad queremos?, un trabajo elaborado para analizar en profundidad las falencias, contradicciones y riesgos de la iniciativa actualmente impulsada en la Legislatura provincial. La actividad se realizó este martes en el Hotel Albatros y estuvo encabezada por FINNOVA, fundación para la innovación fueguina.
Durante el encuentro estuvieron presentes representantes de cámaras vinculadas al comercio, al turismo, a la hotelería y a la gastronomía, así como de los colegios de Arquitectos, Ingenieros y Martilleros de Tierra del Fuego, además de vecinos interesados en la discusión. Desde FINNOVA expresaron que “este acompañamiento vuelve a mostrar que no se trata de una objeción aislada, sino de una preocupación amplia, seria y transversal sobre el rumbo que puede tomar Ushuaia”.
El equipo que participó del informe está integrado por Lucía Fank, arquitecta, doctora en Estudios Urbanos y Regionales e investigadora vinculada al CONICET; Viviana Guglielmi, arquitecta con amplia trayectoria en planeamiento y gestión urbana en Ushuaia; Juan Schvartzman Giordano, politólogo y coordinador de proyectos de FINNOVA; la abogada Luisina Segovia, con trayectoria en planificación y ordenamiento territorial, el arquitecto Sebastián Fernández, dedicado al desarrollo privado, como arquitecto corporativo y de sociedades; Tomás Magnelli, ingeniero electrónico y colaborador de FINNOVA; los cofundadores de FINNOVA, Alejandro Pagano Zavalía, abogado y socio de KPZ abogados, y Fernando Chiesa, sociólogo, director de Focus Research y especialista en investigación social.
La fundación sostuvo que se opone al proyecto porque parte de un problema de base: amplía primero y pretende planificar después. Para FINNOVA, una decisión de esta magnitud debería seguir el camino inverso: primero estudiar el territorio, sus aptitudes, sus riesgos, sus restricciones ambientales, sus necesidades de infraestructura y sus costos; recién después discutir una eventual redefinición del ejido. En ese sentido, el informe concluye que el proyecto presenta tres grandes debilidades: la fragilidad de su fundamentación argumentativa, las deficiencias de la propuesta concreta y las dificultades que tendría su gestión e implementación. “Una decisión de esta escala no puede tomarse sin estudios suficientes, sin planificación previa y sin debate público real”, remarcaron.
Uno de los principales cuestionamientos del estudio apunta al uso de la demanda habitacional como argumento central de la ampliación. FINNOVA fue enfática en señalar que ese planteo es falaz, porque el problema habitacional no se resuelve automáticamente con más tierra. Requiere suelo con servicios, infraestructura, crédito, financiamiento, instrumentos de gestión urbana y capacidad estatal. Además, el propio Plan Estratégico Ushuaia Sostenible 2050 ya plantea que la ciudad tiene capacidad de crecimiento dentro del ejido actual, incluso hasta alrededor de 130.000 habitantes, si se consolida la infraestructura existente y se aprovecha mejor el suelo ya impactado. “El déficit habitacional existe, pero no se resuelve mágicamente ampliando el ejido. Eso es una simplificación engañosa”, afirmaron desde FINNOVA.
El informe también remarca que Ushuaia presenta una mancha urbana de baja densidad relativa en comparación con otras ciudades patagónicas, y que una ampliación de esta escala profundizaría la dispersión urbana. Eso implicaría más plantas potabilizadoras, más redes cloacales y de agua, más tendido eléctrico, más vialidad, más transporte, más mantenimiento y más costos para el municipio y para el conjunto de la ciudad. Desde FINNOVA plantearon que, si hoy todavía existen falencias de servicios e infraestructura dentro del ejido vigente, la prioridad no debería ser expandir de manera masiva, sino consolidar la ciudad actual. “Si todavía hay barrios con problemas de servicios e infraestructura, no parece razonable multiplicar responsabilidades sobre un territorio mucho más amplio y complejo”, sostuvieron.
Otro de los ejes más fuertes de la presentación fue el ambiental. FINNOVA subrayó que no se está discutiendo sobre tierra vacía, sino sobre un territorio que incluye turberas, humedales, bosques, cuencas, valles y corredores paisajísticos de altísimo valor ambiental, turístico, productivo e identitario. En ese marco, advirtió que la eventual derogación de la Ley 597 sería especialmente grave, ya que esa norma es resultado de un camino técnico sólido de zonificación y ordenamiento del sector sudoccidental de la Isla Grande. Su eliminación dejaría áreas estratégicas sin reglas claras, generaría una verdadera “orfandad legal” y abriría la puerta a decisiones discrecionales sobre territorios decisivos para el futuro de Ushuaia.
Durante la exposición también se insistió en otro punto central: la diferencia entre ejido municipal y ejido urbano. El informe advierte que el proyecto mezcla ambos conceptos y termina tratando como “urbano” un territorio que incluye áreas rurales, naturales y estratégicas que no deberían quedar automáticamente bajo esa lógica. Para el equipo técnico, ese error no es semántico, sino sustantivo: llamar urbano a todo ese territorio supone una vocación de uso que no está demostrada y que puede condicionar negativamente su desarrollo futuro.
FINNOVA señaló además que, si este proyecto avanzara, Ushuaia podría enfrentar un escenario de mayor dispersión urbana, más costos de infraestructura y mantenimiento, más presión sobre recursos ambientales sensibles, más dificultades de gestión para el municipio y una mayor exposición de áreas estratégicas a decisiones discrecionales. También advirtió que seguir por este camino podría comprometer la base paisajística y ambiental que sostiene una parte central del perfil turístico, identitario y productivo de la ciudad.
La fundación remarcó que su posición no implica estar en contra del desarrollo, sino exactamente lo contrario: defender un desarrollo serio, sostenible y a la altura de lo que Ushuaia representa. Por eso, el informe no se limita a rechazar el proyecto actual, sino que propone cuatro principios para ordenar una discusión superadora: planificación antes que expansión, consolidación de la ciudad actual, densificación planificada y protección de activos estratégicos. A partir de esos principios, FINNOVA plantea avanzar hacia un verdadero proceso de ordenamiento territorial, con estudios previos, participación efectiva, reglas claras, instrumentos de acceso al hábitat y planificación de infraestructura.
Como próximos pasos, FINNOVA informó que continuará poniendo el informe a disposición de legisladores, instituciones, actores técnicos y vecinos, con el objetivo de profundizar la discusión pública sobre el futuro territorial de Ushuaia. La fundación buscará seguir ampliando apoyos, promoviendo instancias de intercambio y reforzando una posición que apunta a algo muy concreto: impedir que una decisión de semejante magnitud se tome sin evidencia, sin planificación y sin una visión clara de ciudad. “Lo que está en juego no es una línea en un mapa, sino el futuro de Ushuaia”, resumieron desde la organización.
El informe técnico completo está disponible para su descarga aquí.