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El regreso de El Niño: qué efectos podría tener en Tierra del Fuego y por qué los especialistas siguen de cerca su evolución

Critica Sur

10:15 | Aunque los impactos más fuertes suelen registrarse en otras regiones del país, el fenómeno también podría modificar el clima fueguino con temperaturas más elevadas, cambios en las precipitaciones y efectos sobre la temporada invernal.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) encendió las alertas climáticas a nivel global tras advertir que existe un 80% de probabilidad de que se desarrolle un nuevo episodio de El Niño entre junio y agosto de este año, mientras que las chances de que se mantenga activo hasta noviembre superan el 90%. Los modelos climáticos internacionales incluso sugieren que podría alcanzar una intensidad moderada o fuerte.La advertencia también fue respaldada por Naciones Unidas, que advirtió que la combinación entre El Niño y el calentamiento global podría potenciar fenómenos meteorológicos extremos en distintas partes del planeta, desde sequías hasta lluvias intensas e inundaciones.Pero, ¿qué puede significar esto para Tierra del Fuego? Aunque los efectos más conocidos de El Niño suelen observarse en el Litoral argentino, donde provoca excesos de lluvias y crecidas de ríos, en la Patagonia austral el comportamiento es más complejo y variable.Según el Servicio Meteorológico Nacional, actualmente el sistema climático se encuentra en una fase neutral, aunque los modelos ya muestran una tendencia creciente hacia condiciones asociadas a El Niño durante los próximos meses.En Tierra del Fuego, los antecedentes indican que los eventos de El Niño pueden favorecer temperaturas superiores a los valores normales, una mayor frecuencia de precipitaciones y modificaciones en la distribución de las nevadas invernales. Esto no significa necesariamente más tormentas o fenómenos extremos, pero sí un comportamiento climático diferente al habitual.Entre las posibles consecuencias que observan los especialistas aparecen inviernos más templados, lluvias más frecuentes en zonas donde normalmente precipita nieve y una reducción de la acumulación nívea en sectores de baja altitud. También podrían registrarse más jornadas con precipitaciones en la costa atlántica y en distintos puntos de la Patagonia oriental.Para una provincia donde la nieve forma parte de la actividad turística, deportiva y económica, cualquier alteración en las temperaturas invernales es seguida con atención. Una menor acumulación de nieve podría impactar en centros de esquí, actividades recreativas y en el comportamiento de glaciares y cursos de agua alimentados por deshielos.Además, los cambios en los patrones de precipitaciones pueden tener incidencia sobre la infraestructura urbana, la gestión hídrica y la planificación energética, aspectos que la propia OMM identifica entre los sectores más sensibles a la evolución del fenómeno.Sin embargo, los especialistas advierten que todavía es prematuro anticipar efectos concretos para Tierra del Fuego. El Niño es un fenómeno global que modifica la circulación atmosférica, pero su impacto local depende de múltiples factores regionales que recién podrán definirse con mayor precisión a medida que avance el invierno.Lo que sí parece claro es que el mundo se encamina hacia un nuevo ciclo climático de gran escala y que, aunque se encuentre en el extremo sur del continente, Tierra del Fuego no estará completamente al margen de sus efectos.