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El comercio de Río Grande ya perdió más de 630 puestos de trabajo en la era Milei

Critica Sur

12:18 | Solo en lo que va de este año se registraron alrededor de 95 despidos en Río Grande y Tolhuin. Ante la falta de empleo formal, muchas de las personas desvinculadas recurren a aplicaciones de transporte, ferias, paseos de compras o ventas desde sus casas para generar ingresos.

Los diez despidos concretados durante la última semana en La Anónima volvieron a poner en evidencia una problemática que atraviesa a buena parte del sector comercial de la zona norte de Tierra del Fuego.Entrevistado en TVP Noticias, el secretario general del Centro de Empleados de Comercio de Río Grande, Daniel Rivarola, aseguró que desde el inicio de la gestión nacional de Javier Milei el gremio ya contabilizó más de 630 despidos en Río Grande y Tolhuin.“Son despidos acreditados, porque son compañeros que han pasado por nuestra sede gremial para que revisemos la situación”, explicó. La cifra contempla únicamente a trabajadores registrados que acudieron al sindicato para controlar sus liquidaciones e indemnizaciones, por lo que el número real podría ser aún mayor.En ese sentido, Rivarola alertó sobre el crecimiento del empleo informal: “Puede haber un número mayor por la falta de registración que se está poniendo mucho en boga. El empresario aprovecha la situación económica, hay gente sin empleo, le paga menos que los salarios de comercio y no paga aportes”. Cerca de 95 despidos durante este añoEl dirigente precisó que en lo que va del año se registraron alrededor de 95 despidos dentro de la jurisdicción del sindicato. Los últimos diez corresponden a trabajadores de La Anónima: nueve de Río Grande y uno de Tolhuin.La cadena había desvinculado a cinco empleados la semana pasada y sumó otros cinco en las últimas horas. Entre ellos se encuentra un trabajador de 58 años que llevaba 25 años dentro de la empresa.“Toda una vida ahí adentro. La verdad es que estaba mal, estuvo en el Centro de Empleados de Comercio charlando con nosotros”, relató Rivarola. También describió el impacto que produjo la noticia entre los trabajadores: “Nos encontramos con gente llorando, preocupadísima”.La empresa habría fundamentado las desvinculaciones en un proceso de reestructuración relacionado con la caída de las ventas. Sin embargo, desde el gremio aseguran que todavía no conocen el alcance final de la medida.“Hay un compromiso de volver a hablar dentro de 20 o 30 días, pero eso no está diciendo que se vaya a resolver el problema de la baja de las ventas ni hasta dónde llegará la reestructuración”, señaló.Rivarola sostuvo que el temor también se instaló entre quienes permanecen dentro de la empresa. Según contó, algunos empleados evitan participar de las manifestaciones gremiales por miedo a quedar señalados ante una eventual nueva revisión de puestos.“El clima es malísimo. Los compañeros temen porque hoy no hay empleo. Antes una persona era despedida y podía entrar en otro lugar; hoy no hay nada”, advirtió. De trabajadores formales a emprendedores por necesidadLa falta de posibilidades para conseguir un nuevo empleo provocó que muchas personas despedidas debieran buscar alternativas por cuenta propia. Las indemnizaciones, en numerosos casos, terminan funcionando como el único capital disponible para intentar sostener los ingresos familiares.“Esa persona se transforma en un desempleado y, si la indemnización está bien y es un número alto, se convierte en un nuevo emprendedor en alguna feria o paseo de compras, en un nuevo Uber, empieza a comprar y vender cosas desde su casa, abre un showroom o se va de la isla”, describió Rivarola.El dirigente fue contundente sobre las posibilidades actuales de reinserción: “Hoy empleo formal no hay”. La situación resulta todavía más compleja para los trabajadores de mayor edad, como el empleado de La Anónima despedido después de 25 años de antigüedad.“La franja de trabajadores que fue despedida durante estos días, salvo dos o tres compañeros jóvenes, tiene una edad muy compleja para volver a conseguir empleo”, explicó.Para el gremialista, este crecimiento de los emprendimientos y las actividades independientes no necesariamente responde a una elección, sino a la necesidad de generar rápidamente una fuente de ingresos ante la falta de ofertas laborales. Paseos de compras, ferias y comercio tradicionalLa reconversión también se refleja en el crecimiento de paseos de compras, ferias, showrooms y ventas domiciliarias. Rivarola señaló que estas actividades permiten que el dinero continúe circulando, pero también generan nuevas tensiones dentro del comercio.“Mientras una persona no tenga empleo, no nos preocupa que emprenda porque cada mango que gana viene y lo gasta en un comercio. Tiene que comer, compra en un mercado o en una verdulería”, expresó.Sin embargo, advirtió que algunos paseos de compras comercializan prácticamente los mismos productos que los negocios tradicionales, pero sin afrontar una estructura similar de gastos.“Se ha distribuido la venta de tal manera que al local comercial que tiene todo en regla le cuesta competir con un paseo que posee casi la misma mercadería”, planteó.El dirigente diferenció esta situación de la que se observa en las ferias, donde existe una presencia mayor de familias y productores artesanales.“La feria es un tema más fino. Ahí hay muchísimas familias y mucha artesanía. No es necesariamente lo mismo que un paseo de compras que vende mercadería traída desde el norte”, aclaró, aunque reconoció que en esos espacios también aparecen puestos dedicados a la reventa. El efecto que se extiende sobre toda la economíaRivarola advirtió que cada puesto perdido tiene consecuencias que van mucho más allá de la persona que recibe el telegrama. La reducción de los ingresos afecta directamente el consumo y termina repercutiendo en comercios, servicios y otros empleos.“Cada puesto de trabajo perdido en la industria es un salario menos que derrama en el comercio”, señaló. Como ejemplo, explicó que un trabajador que enfrenta la posibilidad de ser despedido comienza inmediatamente a reducir gastos y puede dejar de contratar servicios domésticos o de cuidado.“Hay una ola distinta que es la que no se ve. El compañero que está en riesgo deja de consumir y quizás también deja de pagarle a alguien que le limpia la casa o le cuida a los chicos. Entonces, el número no es simplemente el que aparece en el telegrama de despido”, concluyó.