El CAAD volvió a reunir a la comunidad en una jornada de inclusión a través del futsal
Con una nueva edición del Encuentro de Convivencia que se desarrolla por cuarto año consecutivo, el Centro de Actividades Alternativas para Personas con Discapacidad (CAAD) volvió a abrir sus puertas a la comunidad de Río Grande para compartir una jornada deportiva, recreativa e inclusiva. Nahuel Velázquez, profesor de Educación Física de la institución, destacó la importancia de generar espacios que permitan derribar prejuicios, promover la integración y acercar a los vecinos al trabajo que diariamente realiza una de las entidades más comprometidas con la inclusión en la ciudad. Río Grande.- En una época en la que la inclusión dejó de ser solamente un concepto para transformarse en una necesidad concreta de las sociedades modernas, el deporte continúa demostrando que es
Con una nueva edición del Encuentro de Convivencia que se desarrolla por cuarto año consecutivo, el Centro de Actividades Alternativas para Personas con Discapacidad (CAAD) volvió a abrir sus puertas a la comunidad de Río Grande para compartir una jornada deportiva, recreativa e inclusiva. Nahuel Velázquez, profesor de Educación Física de la institución, destacó la importancia de generar espacios que permitan derribar prejuicios, promover la integración y acercar a los vecinos al trabajo que diariamente realiza una de las entidades más comprometidas con la inclusión en la ciudad.
Río Grande.- En una época en la que la inclusión dejó de ser solamente un concepto para transformarse en una necesidad concreta de las sociedades modernas, el deporte continúa demostrando que es una de las herramientas más eficaces para generar vínculos, derribar prejuicios y construir comunidades más igualitarias. Bajo esa premisa, el Centro de Actividades Alternativas para Personas con Discapacidad (CAAD) de Río Grande volvió a organizar una propuesta que ya se ha convertido en una tradición dentro de su calendario anual: el Encuentro de Convivencia de Futsal AFA.
La actividad, desarrollada durante el fin de semana en las instalaciones del gimnasio Jorge Muriel, reunió a mujeres, hombres y equipos mixtos en una jornada donde el objetivo principal fue mucho más allá de la competencia deportiva. Allí, personas con discapacidad compartieron el mismo espacio de juego con vecinos de la comunidad, en un marco de respeto, compañerismo, integración y aprendizaje mutuo.
Quien brindó detalles sobre esta iniciativa fue Nahuel Velázquez, profesor de Educación Física que actualmente se desempeña en el CAAD y que viene acompañando el crecimiento de esta propuesta desde sus primeras ediciones. Según explicó, el encuentro ya alcanzó su cuarto año consecutivo de realización, consolidándose como una experiencia que año tras año genera resultados positivos tanto para quienes participan directamente como para quienes se acercan por primera vez a conocer la realidad de las personas con discapacidad.
Cuatro años construyendo inclusión
Velázquez explicó que la esencia del evento radica en la convivencia y el intercambio humano antes que en el resultado deportivo.
“Es un encuentro de convivencia. Este es ya el cuarto año consecutivo que lo realizamos y consiste en que los chicos o las personas con discapacidad puedan compartir una tarde de fútbol con gente que tenga discapacidad, con mujeres, con varones, con personas a las que simplemente les gusta jugar al fútbol y quieren pasar un lindo momento”, expresó.
La propuesta busca generar un ámbito en el que las diferencias desaparezcan y donde el fútbol se transforme en un lenguaje común capaz de unir experiencias, historias y realidades diversas.
A diferencia de los torneos tradicionales, el foco está puesto en la participación y en la posibilidad de compartir. Cada partido se convierte en una oportunidad para establecer vínculos, conocer nuevas personas y demostrar que el deporte puede ser un escenario privilegiado para la inclusión social.
Sin embargo, el alcance de la iniciativa va incluso más allá de quienes ingresan al campo de juego. El encuentro también apunta a quienes todavía tienen poca relación con el universo de la discapacidad.
“Buscamos despojar de algunas cuestiones a la gente que no tiene discapacidad o que por ahí no está cercana a alguna persona con discapacidad. Queremos que puedan compartir con ellos y que también puedan dejar atrás algunos prejuicios que muchas veces existen”, sostuvo.
Derribando prejuicios desde el encuentro humano
Uno de los aspectos más destacados de la jornada es precisamente la posibilidad de generar experiencias directas entre personas que, en muchas ocasiones, no comparten habitualmente espacios comunes.
La discapacidad continúa siendo un tema sobre el que persisten desconocimiento, temores o ideas preconcebidas. Por eso, desde el CAAD consideran fundamental crear instancias que permitan acercar realidades y favorecer una convivencia genuina.
Velázquez fue claro al señalar que muchas de las barreras que existen no son físicas, sino sociales y culturales.
“Son prejuicios. Hay de todo y la discapacidad es súper amplia. Lo que buscamos es que las personas puedan acercarse, compartir y darse cuenta de que todos podemos disfrutar de los mismos espacios”, explicó.
Esa mirada refleja una filosofía que atraviesa cada una de las actividades desarrolladas por la institución. La inclusión no se plantea únicamente como una consigna, sino como una práctica cotidiana que se construye a partir del encuentro, la participación y el reconocimiento mutuo.
Quienes asistieron al gimnasio Jorge Muriel pudieron observar precisamente eso: personas compartiendo una actividad deportiva en igualdad de condiciones, celebrando goles, alentándose mutuamente y disfrutando de una experiencia colectiva donde las diferencias pasaron a un segundo plano.
El CAAD: una institución que trabaja todos los días por la inclusión
El Encuentro de Convivencia es apenas una de las numerosas acciones que el CAAD impulsa a lo largo del año.
Desde hace décadas, la institución se ha convertido en un verdadero referente provincial en materia de inclusión, formación y acompañamiento de personas con discapacidad, desarrollando una amplia variedad de propuestas educativas, deportivas, laborales y recreativas.
Durante la entrevista, Velázquez destacó la diversidad de actividades que diariamente se llevan adelante dentro del establecimiento, muchas de las cuales son poco conocidas por gran parte de la comunidad.
“Tenemos el sector de producción, donde funciona una carpintería productiva; también está el vivero, donde se trabaja con plantas, lechugas y distintas producciones. Después tenemos todo lo relacionado con la elaboración de pastas, panificados y otras propuestas productivas”, detalló.
Estos espacios cumplen una función fundamental porque permiten que los concurrentes desarrollen habilidades, aprendan oficios y fortalezcan su autonomía, generando además oportunidades de participación activa dentro de la comunidad.
El trabajo no se limita únicamente a los aspectos productivos. El deporte también ocupa un lugar central dentro de la propuesta institucional.
“Está todo lo deportivo propiamente dicho, las escuelas deportivas, el fútbol y los distintos talleres que se desarrollan durante el año”, comentó.
El deporte como herramienta transformadora
Dentro del CAAD, la actividad física constituye uno de los pilares fundamentales para el desarrollo integral de las personas.
Más allá de los beneficios relacionados con la salud, el deporte favorece la socialización, fortalece la autoestima, estimula el trabajo en equipo y genera espacios de pertenencia que resultan fundamentales para la construcción de proyectos personales.
El futsal, particularmente, se ha transformado en una de las disciplinas más convocantes dentro de la institución.
A través de entrenamientos, encuentros amistosos y jornadas de convivencia como la realizada este fin de semana, los participantes encuentran un espacio donde desarrollar sus capacidades, compartir experiencias y disfrutar de una actividad que despierta pasión en todas las edades.
La propuesta adquiere un valor aún mayor cuando logra integrar a personas ajenas a la institución, permitiendo que la comunidad conozca de cerca el trabajo que se realiza diariamente y comprenda las enormes potencialidades de quienes asisten al CAAD.
Una invitación abierta a toda la comunidad
Al momento de dejar un mensaje para los vecinos de Río Grande, Nahuel Velázquez realizó una invitación clara y directa: acercarse, participar y conocer.
Para el docente, una de las maneras más efectivas de derribar prejuicios es precisamente involucrarse y compartir experiencias.
“Que vengan, que se acerquen a estas actividades y a estos eventos. En esta oportunidad somos nosotros desde el CAAD quienes ofrecemos este espacio, pero también hay otras instituciones y otros lugares que generan propuestas similares”, señaló.
El profesor remarcó que históricamente la discapacidad permaneció muchas veces invisibilizada o alejada de la mirada social, situación que lentamente comienza a modificarse gracias a iniciativas de este tipo.
“Siempre la discapacidad estuvo un poquito escondida. Nosotros tratamos de abrirnos para que nos conozcan y para que la gente pueda acercarse”, afirmó.
Lejos de cualquier formalidad, la invitación apunta a construir vínculos genuinos entre la institución y la comunidad.
“Quienes se acerquen van a ser siempre bienvenidos. Van a pasar un lindo momento, un lindo rato y van a conocer todo lo que hacemos”, agregó.
Una ciudad que crece cuando incluye
Las palabras de Velázquez reflejan una realidad que trasciende al CAAD. Cada actividad inclusiva que se desarrolla en Río Grande representa un paso más hacia una sociedad más participativa, más consciente y más humana.
La integración no ocurre solamente dentro de las instituciones especializadas; necesita también del compromiso de la comunidad, de la participación de los vecinos y de la voluntad colectiva de construir espacios donde todos tengan lugar.
El Encuentro de Convivencia de Futsal volvió a demostrar que el deporte puede ser mucho más que una competencia. Puede convertirse en un escenario de aprendizaje, de respeto y de transformación social.
Mientras los partidos se sucedían en el gimnasio Jorge Muriel, detrás de cada pase, cada gol y cada sonrisa se fortalecía un mensaje profundo: la inclusión se construye compartiendo.
Y en ese camino, el CAAD continúa siendo una referencia indispensable para Río Grande, abriendo puertas, generando oportunidades y demostrando, una vez más, que cuando las barreras desaparecen, lo que surge es una comunidad más unida, más solidaria y más comprometida con el valor de la diversidad.