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Cinco preguntas para saber si soy perfeccionista

El Sureño

¿Te considerás un o una perfeccionista? Te invito a contestar el siguiente cuestionario breve para determinarlo: Si respondiste que “sí” a algunas de estas preguntas, probablemente haya exigencia en tu…

¿Te considerás un o una perfeccionista? Te invito a contestar el siguiente cuestionario breve para determinarlo:
  1. Cuando empezás una cosa, ¿te preocupa mucho equivocarte?
  2. ¿Tenés metas muy elevadas o muy difíciles de alcanzar?
  3. Cuando llevás a cabo algo, ¿no te podés relajar hasta que no esté perfecto?
  4. Si cometés un error, ¿sentís que todo está estropeado?
  5. De chico o de chica, cuando hacías algo, ¿sentías que nunca alcanzabas a satisfacer a tus padres?

Si respondiste que “sí” a algunas de estas preguntas, probablemente haya exigencia en tu vida. ¿Qué le sucede al perfeccionista? Se enfoca en la meta y no disfruta el recorrido. Para él o ella, un error es el fin del mundo porque confunde excelencia con exigencia. Tiene la creencia arraigada que le dice que, si se exige a sí mismo al máximo, va a ser excelente.

Ahora, toda persona que se exige siempre está bajo tensión. Nunca logra relajarse y, por lo general, también les exige a los demás que, muchas veces, toman distancia porque no soportan la presión. ¡No es sencillo tener al lado a alguien que pretende que todo salga perfecto!

Imaginemos a un escalador que quiere llegar a la cima y le faltan 500 metros para alcanzarla. ¿Qué puede hacer? Realizar alguna de estas tres acciones:

  1. Mirar lo que aún le falta y decir: “No llego nunca, no lo voy a lograr, ¡es muy difícil!”. Es decir, adoptar una actitud derrotista.
  2. Mirar la distancia que ya escaló, sacarse una selfie y expresar: “¡Soy un verdadero genio!”. Aquí la actitud es de egocentrismo.
  3. Mirar hacia atrás, celebrar lo que ya logró y decidir ir por lo que le falta. Esta última es la actitud sana que lo habilita para conseguir su objetivo, sin autoexigencia de ninguna clase.

Es normal, como seres humanos que somos, tener el deseo de mejora continua y autosuperación. Es algo muy digno. Pero el problema del perfeccionista es que, sin darse cuenta, se fija a sí mismo metas que son inalcanzables. ¿Por qué alguien puede volverse tan exigente, al punto de ser un/a perfeccionista?

En la mayoría de los casos, la razón es que la persona vive en un estado constante de insatisfacción personal (muy probablemente aprendido en la infancia) que la lleva a sentir una gran infelicidad. Porque perfeccionismo e infelicidad siempre van de la mano.

¿Cómo hacemos, entonces, para lograr superar el perfeccionismo? Fundamentalmente, aceptándonos tal y como somos, con fortalezas y debilidades. Y, sobre todas las cosas, siendo conscientes de que todos fuimos diseñados como personas únicas con un potencial extraordinario.

Hay que cambiar la búsqueda de la perfección por la búsqueda de la excelencia (la habilidad para mejorar continuamente). Y luego pararnos sobre nuestros logros y disfrutar del proceso, pues no todo es un suceso. Celebrar las pequeñas metas a medida que las vamos logrando y saber que lo importante no es ganar, sino dar lo mejor de uno al hacer todo lo que hacemos.

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