Carne cara y alternativas impensadas: “El guanaco tiene más potencial que la carne de burro”
22:54 | El productor fueguino Julio Mercado analizó el impacto del aumento de la carne y las alternativas que empiezan a surgir: “La carne tiene ese precio porque alguien la puede pagar, es un producto perecedero”.
En un contexto de aumento sostenido del precio de la carne vacuna, comienzan a aparecer alternativas que hasta hace poco parecían impensadas en la mesa argentina. Desde experiencias piloto con carne de burro hasta el debate sobre la comercialización del guanaco, el escenario abre interrogantes productivos, culturales y económicos.El productor fueguino Julio Mercado puso en contexto este fenómeno y fue contundente en declaraciones a TVP Noticias: “La carne tiene ese precio porque alguien la puede pagar. Es un producto perecedero, nadie le pone un valor que no pueda sostener en el mercado”.Según explicó, uno de los factores centrales es la caída del stock ganadero en el país. “En Argentina se perdió una parte importante del stock de vacas y recuperarlo lleva tiempo. Los tiempos son biológicos, no se pueden acelerar”, señaló.A esto se suma una mayor demanda internacional que también presiona sobre los precios internos, en un escenario donde producir carne resulta cada vez más complejo. Tierra del Fuego: producir poco y pagar másLa situación en Tierra del Fuego presenta particularidades que agravan el problema. La baja producción local obliga a depender del continente, lo que encarece significativamente el producto.“Nosotros tenemos muy baja producción. El ternero no es carne, es un insumo: hay que engordarlo y llevarlo a peso de faena, y eso se hace afuera”, explicó Mercado.Gran parte de esos animales se trasladan a la zona de Chubut para su engorde y luego regresan como carne para consumo, sumando costos logísticos que impactan directamente en el precio final.“Sin producción local, en Tierra del Fuego la carne siempre llega más cara”, resumió. Carne de burro: una experiencia puntualEn medio de este escenario, llamó la atención la experiencia de un productor del norte de Chubut que comenzó a comercializar carne de burro con un precios más que accesible: 7500 pesos el kilo a diferencia de la carne vacuna cuyos cortes en su mayoría se encuentran por encima de los 20 mil pesos.Se trata de un caso aislado, vinculado a una situación crítica por sequía y depredadores, donde este animal —más resistente a condiciones extremas— apareció como alternativa.“Es una experiencia puntual. No hay volumen en Argentina y el ciclo productivo del burro es más lento que el del ganado vacuno”, advirtió Mercado.Desde el punto de vista nutricional, se trata de una carne magra y con buenos niveles de proteínas y minerales. Sin embargo, su desarrollo a gran escala parece poco viable.Aun así, el experimento tuvo un resultado inesperado: “Vendió todo en uno o dos días. Ayudó mucho que el precio era accesible”, destacó. Guanaco: más potencial y un debate pendienteA diferencia del burro, el guanaco aparece como una alternativa con mayor proyección, especialmente en la Patagonia, donde su población es abundante. “El guanaco tiene mucho más potencial porque ya está en la región”, sostuvo Mercado.Actualmente, su caza y comercialización están prohibidas en Tierra del Fuego, aunque existe un plan de manejo que nunca fue implementado de manera efectiva.“Hay un plan del guanaco que existe en los papeles, pero no tiene contenido”, cuestionó. Para el productor, avanzar en este sentido permitiría no solo generar una nueva alternativa productiva, sino también atender un problema creciente: la superpoblación en algunas zonas.“Con un plan de manejo se podría controlar la población y generar una oferta gastronómica propia de la Patagonia”, explicó. El factor ambiental: una amenaza crecienteEl análisis también expone otro problema crítico en la región: el impacto de los perros asilvestrados sobre la fauna. “El perro asilvestrado es una de las mayores catástrofes ambientales que tenemos en Tierra del Fuego. Está haciendo estragos con el guanaco”, advirtió.Según indicó, de no mediar intervenciones, el daño podría ser irreversible en los próximos años. Nuevos consumos en tiempos de crisisMás allá de cada alternativa, el fenómeno refleja un cambio más profundo: la modificación de hábitos de consumo ante la presión económica.El interés por carnes no tradicionales, como el burro o el guanaco, empieza a aparecer en un contexto donde el asado se vuelve cada vez más costoso.Sin embargo, Mercado fue claro sobre los límites de estas opciones: “Si no hay incentivos y políticas claras, es muy difícil que estas alternativas se desarrollen”.En una Argentina donde la carne es parte de la identidad cultural, el avance de estas alternativas abre un debate que ya no es solo gastronómico, sino también productivo y social.