Amenazas en escuelas: Educación reconoce “efecto contagio” y aseguran que se refuerzan acciones de prevención
14:25 | Amenazas en el Centro Polivalente de Arte, el CIERG, el Politécnico en Río Grande y el Colegio Olga B. de Arko, en Ushuaia, encendieron la alerta y activaron protocolos en un escenario atravesado por la preocupación y la rápida propagación de estos casos entre escuelas.
Las reiteradas amenazas de tiroteo en escuelas de Tierra del Fuego encendieron la alarma en la comunidad educativa y abrieron un nuevo foco de preocupación: la posibilidad de que estos episodios respondan a un “efecto contagio” entre estudiantes.Así lo señalaron las funcionarias Marisa Arredondo, secretaria de Educación Secundaria, y Belén Córdoba, secretaria de Políticas de Inclusión, quienes explicaron en diálogo con TVP Noticias que el trabajo en convivencia escolar “es de todo el año”, aunque se intensificó en los últimos días tras los primeros casos registrados en el Centro Polivalente de Arte de Río Grande.“Ya veníamos trabajando desde antes, pero a partir de lo que sucedió agudizamos la mirada”, indicaron, y detallaron que se convocó a directivos y se impulsaron jornadas de reflexión en las escuelas para abordar temas como el bullying, las amenazas y el valor de la palabra.En lo que va del año, las situaciones se repitieron en más de una oportunidad en el propio Polivalente y también se registraron en otros establecimientos, tanto públicos como privados, como el CIERG, el Politécnico y el Colegio Técnico Provincial Olga B. de Arko, en Ushuaia.Las funcionarias advirtieron que, si bien en algunos casos estas situaciones pueden surgir como “bromas” entre estudiantes, en el contexto actual se trata de hechos graves. “Hay que poder decirles a los chicos que eso no es un chiste”, remarcaron, al tiempo que recordaron que este tipo de mensajes activa protocolos que incluyen la intervención de fuerzas de seguridad e incluso de la Justicia.En ese sentido, mencionaron que recientemente, tras la circulación de una imagen de un arma en un grupo escolar, se realizaron allanamientos, lo que da cuenta de las consecuencias que pueden derivarse de estos hechos cuando se logra identificar a los responsables.Al mismo tiempo, reconocieron que existe un patrón que se repite en distintas instituciones. “Hay un efecto contagio”, señalaron, al explicar que algunos estudiantes pueden percibir estas acciones como una forma de suspender clases o generar impacto, sin dimensionar las consecuencias.Desde el Ministerio remarcaron que el abordaje no se limita a la seguridad, sino que apunta a trabajar sobre la convivencia, los vínculos y las formas de expresión de los adolescentes. En ese marco, destacaron la importancia del rol de los adultos, tanto dentro de la escuela como en las familias.“Las problemáticas se resuelven con la palabra”, sostuvieron, y señalaron que es clave que los adultos puedan escuchar, acompañar y poner límites claros. También advirtieron sobre la necesidad de que las familias conozcan el entorno en el que se desarrollan los jóvenes, incluso en relación al acceso a elementos peligrosos.En medio de este escenario, el sistema educativo busca sostener un equilibrio entre la respuesta inmediata ante cada amenaza y un trabajo más profundo sobre las causas que las generan, en un contexto donde —admiten— las expresiones de los adolescentes muchas veces avanzan más rápido que las herramientas disponibles para abordarlas.